Los líderes de los países de la Unión Europea fueron incapaces de pactar una respuesta común para seguir abordando la crisis de precios de la energía, después de diez horas de negociaciones en la cumbre europea celebrada en Bruselas.
"No hemos alcanzado conclusiones", explicó el canciller de Alemania, Olaf Scholz, en una rueda de prensa conjunta con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras finalizar la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del bloque.
El alemán añadió a continuación que, aunque las capitales tienen "opiniones divergentes", también hay "acuerdo" en la necesidad de "seguir de cerca" la evolución de los precios de la energía en Europa.
Los líderes de la UE mantuvieron el jueves un primer intercambio de tres horas sobre la respuesta que la UE debe dar a la escalada de los precios de la energía y muchos reclamaron en ese momento cambios en el texto premilinar que había llegado a su mesa, explicaron a EFE varias delegaciones.
Uno de los principales problemas se encontraba en el funcionamiento del sistema de comercio de emisiones ETS, que fija el precio para los derechos de emisión de CO2.
Muchos países, entre ellos España, piden analizar ese mercado por la posible especulación que, sugieren, ha derivado un precio ha llegado a superar los 80 euros por tonelada frente a los 37 euros que marcaba el pasado enero.
Por otro lado, un grupo de países exigió una referencia concreta en el texto sobre la futura decisión de la Comisión Europea que debe establecer si las inversiones en energía nuclear y en el gas pueden ser calificadas como sostenibles o no en la llamada "taxonomía".
Francia, con el apoyo del Este, reclama que la nuclear reciba la etiqueta de energía verde, algo a lo que se oponen países como Alemania, que por el contrario aboga por incluir al gas como energía de transición.
“Tenemos modelos de producción de electricidad diferentes y que estos años han continuado diferenciándose, es normal que no sigamos los mismos objetivo”, justificó el presidente francés sobre esta discrepancia entre París y Berlín.
Conocidos los puntos de fricción, los líderes pausaron el debate sobre energía para abordar otros temas, como por ejemplo las tensiones con Rusia o la recuperación económica, y retomaron la discusión horas después para intentar lograr un acuerdo que finalmente no fue posible.







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