El gobierno francés ha presentado una prolongación hasta el otoño y en algunos casos la ampliación de las ayudas selectivas para que particulares y empresas puedan hacer frente a la escalada de precios de los carburantes, que en total van a costar 1.200 millones de euros.
En la presentación a la prensa de este nuevo dispositivo, que incluye las medidas que se aplicarán a partir del mes de junio, el primer ministro, Sébastien Lecornu, excluyó una rebaja general de la fiscalidad sobre los carburantes como la que se ha puesto en marcha en España, un caso al que se refirió de forma explícita.
Lecornu afirmó que esa rebaja pesaría mucho sobre las finanzas públicas, que en Francia están particularmente bajo presión por su elevado déficit, y "sobre todo, es un contrasentido" cuando el objetivo último es desincentivar el consumo de hidrocarburos, que Francia tiene que importar, e impulsar la electrificación de la economía.
El ministro de Hacienda, David Amiel, precisó que a los 470 millones de euros que ya se habían anunciado desde el comienzo de esta crisis desencadenada por la guerra abierta por Estados e Israel contra Irán el 28 de febrero, se van a añadir ahora otros 710 millones básicamente para los tres próximos meses.
Francia y las ayudas a los carburantes
Amiel insistió en que las ayudas van a ser "selectivas" porque la crisis está pesando sobre las cuentas públicas y sobre la economía, con un costo que va a superar los 6.000 millones de euros que se habían estimado inicialmente.
La evaluación de todo eso se hará de aquí a finales de junio, con el ajuste de las previsiones macroeconómicas.
La ministra de Energía, Maud Bregeon, quiso dar un mensaje de tranquilidad sobre el aprovisionamiento de carburantes, ya que aunque "hay tensiones y son reales", señaló que las refinerías están aumentando su producción y que la situación en las gasolineras es de "casi normalidad".
En cuanto al combustible para los aviones, aseguró que "la situación está bajo control" y que aunque Francia importa normalmente el 40% de sus necesidades, "las inquietudes son mesuradas para las próximas semanas" gracias a la mayor actividad en las refinerías y a la autorización dada por las autoridades europeas para poder utilizar el que se usa en Estados Unidos.
Las principales medidas que han estado en vigor desde el comienzo de la crisis se van a prolongar hasta el otoño, empezando por las ayudas a la compra de gasóleo que reciben los profesionales de algunos sectores particularmente sensibles, como los pescadores, los agricultores o las empresas de transporte por carretera, a las que se añadirán las de transporte fluvial.









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