La energía nuclear es la gran beneficiada del tercer Plan Plurianual de la Energía (PPE3), publicado por el Gobierno francés, que prevé reducir los combustibles fósiles, pero que frena de forma drástica la apuesta por las renovables.
Ante la controversia que presenta este plan, que prevé la programación energética del país hasta 2035 y que se presenta con dos años de retraso por la falta de consenso, el Ejecutivo de Sébatien Lecornu ha apostado por aprobarlo mediante decreto.
El texto será publicado este viernes en el Boletín Oficial del Estado, pero sus líneas principales han sido ya anunciadas y prevén una clara reducción de los combustibles fósiles, esencialmente importados (petróleo y gas) del 60 % en 2023 al 40% en 2030, sustituidos sobre todo por el átomo.
Consciente de que la tendencia es a una mayor electrificación energética, tanto en los transportes, con los vehículos eléctricos, como en los hogares, con las bombas de calor, el Gobierno se pone en manos de la nuclear y detiene la expansión de las renovables.
La nuclear para Francia
Nada sorprendente después de que en 2022 el presidente, Emmanuel Macron, anunciara un ambicioso programa de construcción de nuevos reactores y frenara el proyecto de cierre de los más vetustos.
El anterior plan, que cubría el periodo 2019-2024, preveía el cierre de 14 reactores, mientras que el actual persigue una "optimización" del parque existente, según la versión filtrada a los medios, para producir entre 380 y 420 terawatios hora, frente a los 320 que se generaban por esa vía en 2023.
Al tiempo, da carta de naturaleza a los anuncios de Macron de levantar seis reactores EPR2, de nueva generación repartidos en tres centrales (Penly, Gravelines y Bugey), además del estudio de otros ocho.
Asimismo, se aumentará la potencia de los actuales, además de prolongar su vida más allá de los 60 años, una estrategia que se combina con el lanzamiento de, al menos, un prototipo de pequeño reactor, como ya anunció Macron, en la próxima década.
En un contexto en el que se prevé una moderación de la demanda, el Ejecutivo ha cedido a las demandas de la derecha y la extrema derecha, reacias a las energías alternativas, las más perjudicadas del plan, aunque sin adoptar la moratoria que pedía el grupo de Marine Le Pen.
La producción eólica en alta mar prevé una producción de 15 gigavatios en 2035, tres menos de los proyectados en la trayectoria anterior; mientras que en la terrestre, el nuevo objetivo se queda en una horquilla de entre 35 y 40 gigavatios en 2035, frente a los 24 actuales, apostando sobre todo por una renovación de los parques ya existentes.
El PPE3
Esa energía estaba en el punto de mira de la extrema derecha, que había pedido que no se levantaran más molinos.
El PPE3 prevé producir entre 55 y 80 gigavatios de energía fotovoltaica en 2035, lo que marca un freno frente a la dinámica actual, que había llevado a instalar el año pasado en el país paneles para producir 6 gigavatios, un récord en Francia, que alcanzó así los 30.









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