El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha subrayado que en la situación actual en que se está viviendo la mayor crisis que ha vivido el sector por el cierre del Estrecho de Ormuz, "la regla de oro es la diversificación".
Birol, que presentaba a la prensa el informe anual sobre inversiones, publicado hoy, señaló que esa diversificación significa no depender para el abastecimiento en energía de un solo país, de un solo combustible o de una sola tecnología.
También subrayó que el cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra desencadenada con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que está significando que los mercados mundiales se están viendo privados del 20 % del petróleo y del gas, el procedente del Golfo Pérsico, está asentando la idea de que si ha ocurrido ahora, puede volver a suceder en el futuro.
Por eso, teniendo en cuenta la situación geopolítica indicó que si bien se están produciendo subidas de precios de muchas materias primas y se plantean problemas de escasez para algunas de ellas, "hay una materia prima que es más escasa que todas las demás, la confianza".
"La confianza será un elemento importante en el mundo de la energía los próximos meses y años", y eso significa que se va a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones de inversión, en las que no sólo pesarán los precios o la calidad de los combustibles.
La crisis energética
Birol repitió la idea que viene subrayando desde que empezó el conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, que esta es "la mayor" de las crisis energéticas de la historia, "más grande que todas juntas" las que se produjeron en el pasado.
Avanzó que muchos países van a dar prioridad en el futuro por abastecer sus mercados de energía con sus propios recursos, una cuestión que está ya siendo muy significativa en Asia, que antes de la guerra recibía entre el 80% y el 90% de Oriente Medio.









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