La Comisión Europea (CE) ha enfriado la petición de Italia y Grecia de ampliar la flexibilidad de las reglas fiscales para afrontar el impacto de la crisis energética, al defender que el marco actual ya ofrece margen suficiente para responder a la situación y advertir de que introducir nuevas excepciones de manera recurrente podría poner en riesgo la credibilidad fiscal.
"No podemos introducir nuevas flexibilidades fiscales todo el tiempo. De hecho, esto podría generar dudas sobre nuestra determinación colectiva de mantener un marco fiscal basado en reglas en un momento en el que la credibilidad de nuestro compromiso con la sostenibilidad fiscal es un activo vital. Así que no deberíamos ponerlo en riesgo", ha defendido el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, en rueda de prensa tras la reunión del Eurogrupo en Luxemburgo.
Así, el político letón ha insistido en que el nuevo marco de gobernanza económica ya contiene "varios elementos de flexibilidad" que permiten tener en cuenta la situación actual y ha reclamado "prudencia fiscal" ante el aumento de la rentabilidad de la deuda y de los diferenciales dentro de la zona euro durante las últimas semanas.
La crisis energética
Preguntado expresamente por si estas palabras suponían un rechazo a las peticiones de Roma y Atenas, el comisario ha evitado cerrar por completo la puerta y ha avanzado que Bruselas analizará sus propuestas "con mayor profundidad", después de mantener este mismo jueves conversaciones con los ministros de Economía de ambos países.
La posición del Ejecutivo comunitario contrasta, sin embargo, con una mayor división entre los socios del euro, después de que el presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, haya explicado que algunos ministros "se pronunciaron positivamente" sobre las iniciativas planteadas por Italia y Grecia, mientras que otros "expresaron mayores reservas".
No obstante, ha señalado que existe consenso sobre la necesidad de "proteger a los ciudadanos, los hogares y las personas que lo necesitan en toda Europa", pero también de "preservar la estabilidad fiscal y la credibilidad" del marco presupuestario.
El ministro griego ha resumido así el debate en la búsqueda del "equilibrio adecuado" entre ambas prioridades, en un contexto en el que algunos países están sufriendo en mayor medida el impacto del encarecimiento de la energía y otros muestran una mayor preocupación por la evolución de las cuentas públicas y los mercados de deuda.









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