La Justicia de Argentina ha odenado frenar el proyecto Sea Lion que la petrolera israelí Navitas y la británica Rockhopper llevan adelante en las Islas Malvinas, archipiélago bajo administración del Reino Unido y cuya soberanía reclama el país suramericano.
Fuentes de los demandantes consultadas por EFE confirmaron que la jueza federal Mariel Borruto, de la ciudad de Río Grande, en la provincia de Tierra del Fuego, adoptó una medida cautelar y ordenó a las petrolera abstenerse de iniciar, continuar o ejecutar las obras necesarias para poner en marcha la explotación petrolera.
La denuncia contra el proyecto Sea Lion fue presentada el primero de septiembre por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) y el Centro de Excombatientes de las Malvinas de la ciudad argentina de La Plata (Cecim).
La orden de la jueza, a la que tuvo acceso EFE, incluye la prohibición de perforar el lecho o subsuelo marino, instalar infraestructura para la extracción y el transporte de crudo, y ejecutar obras e instalaciones terrestres y portuarias asociadas al proyecto.
La magistrada también ordenó a Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production que presenten ante la Justicia argentina información sobre el estado actual de ejecución del proyecto, un cronograma actualizado de sus planes, la nómina de contratistas, las entidades financieras y aseguradoras intervinientes y los estudios ambientales realizados, entre otros datos.
El proyecto 'offshore' (costas afuera), que prevé comenzar a extraer crudo en 2028, se ubica en la cuenca petrolera Malvinas norte, a unos 220 kilómetros de las islas, en el Atlántico sur, un espacio que para Argentina está dentro de su plataforma continental y que forma parte de su histórico reclamo de soberanía sobre el archipiélago y las aguas que lo rodean.
Las operaciones en Islas Malvinas
La denuncia presentada en Río Grande tiene dos dimensiones: por un lado, denuncia la falta de evaluación de impacto ambiental y la autorización gubernamental exigidas por la legislación argentina; y, por otro, plantea la controversia sobre la soberanía y cómo el proyecto supone una acción unilateral contraria a resoluciones de Naciones Unidas sobre la disputa.





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