1 comentario publicado La Península Ibérica necesita reconfigurar su arquitectura financiera para movilizar capital privado a gran escala si quiere convertir su liderazgo en energías renovables en capacidad industrial y no quedar rezagada en la nueva carrera europea por las tecnologías limpias. Así lo concluye el último informe de Cleantech for Iberia, que plantea una hoja de ruta para cerrar la brecha de financiación en el escalado industrial y transformar la ambición climática en producción manufacturera.
El documento sostiene que la región deberá movilizar hasta 50.000 millones de euros adicionales al año hasta 2030 para cumplir sus objetivos de descarbonización y reforzar su competitividad. Sin embargo, identifica que el principal obstáculo no es la falta de recursos públicos, sino la dificultad para atraer inversión privada hacia proyectos industriales intensivos en capital, especialmente en su primera implantación comercial.
“La transición energética no se decidirá en los laboratorios, sino en las fábricas. Europa, y también España, ya ha demostrado que sabe innovar. El reto ahora es convertir esa innovación en capacidad industrial real”, afirma Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia.
Gestión del riesgo
El informe subraya que aproximadamente el 80% de la inversión necesaria para la transición deberá proceder del capital privado. En este contexto, Dragomir señala que el desafío no radica en la escasez de financiación, sino en la gestión del riesgo. “Sabemos que la transición no se financiará solo con recursos públicos. Aproximadamente el 80% de la inversión tendrá que movilizarse desde el capital privado. Por eso, el verdadero desafío no es la falta de financiación, sino reducir el riesgo para que ese capital privado entre en proyectos industriales cleantech, con mecanismos concretos de financiación público-privada o blending, garantías públicas, contratos por diferencias de carbono”, explica.
La organización alerta de que Europa lidera la innovación en fases tempranas, pero fracasa en el escalado. Solo el 3% de las scale-ups cleantech logra cerrar rondas avanzadas de financiación, como Series B o C, lo que limita su capacidad para desplegar plantas industriales y consolida la tendencia a que muchas tecnologías desarrolladas en el continente terminen industrializándose fuera. Esta brecha de crecimiento es especialmente visible en Iberia, donde el déficit acumulado en capital riesgo para tecnologías limpias entre 2025 y 2030 se estima en torno a 4.000 millones de euros respecto a economías comparables.
El informe pone el foco en los proyectos denominados first-of-a-kind, primeras plantas comerciales que incorporan innovación tecnológica y concentran mayores niveles de riesgo tecnológico y de ejecución. En sectores como el hidrógeno renovable, el almacenamiento energético o los gases renovables, el acceso a financiación se ve limitado por la ausencia de instrumentos adaptados a este perfil de riesgo.
Reorganizar y coordinar los instrumentos públicos
Para revertir esta situación, el plan propone reorganizar y coordinar los instrumentos públicos existentes en España y Portugal con el objetivo de ofrecer señales de mercado estables y reducir la incertidumbre para los inversores. Entre las medidas planteadas figuran la ampliación de mecanismos de contratos por diferencias para estabilizar ingresos, el refuerzo de fondos de capital riesgo en fases avanzadas, el despliegue de deuda pública y subordinada específica para proyectos industriales y la creación de esquemas de garantías orientados a cubrir riesgos tecnológicos en plantas pioneras.
“El lanzamiento del Fondo España Crece esta semana y la próxima regulación europea Made in Europe apuntan en la dirección correcta: necesitamos pasar de los proyectos piloto a la escala industrial y transformar la ambición climática en capacidad de producción. Este plan propone los mecanismos concretos para movilizar el capital privado con políticas públicas, y una hoja de ruta clara para transformar España en la cuna de las tecnologías limpias”, sostiene Dragomir.
El análisis también destaca que la Península Ibérica parte de una posición competitiva singular. Dispone de energía renovable abundante y competitiva, recursos naturales, infraestructura industrial y un ecosistema innovador en expansión. Estas condiciones podrían convertirla en un polo de fabricación y despliegue de tecnologías limpias dentro de la Unión Europea si logra articular una estrategia financiera coherente en la fase de escalado.
“La Península Ibérica tiene una oportunidad única para cambiar esta dinámica. Cuenta con energía competitiva, recursos renovables, base industrial y un ecosistema innovador en crecimiento. Lo que necesitamos ahora es coordinación estratégica y herramientas financieras en la fase de escalado industrial”, concluye la directora de Cleantech for Iberia.
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18/02/2026