El consumo de energía primaria en Alemania alcanzó los 5.341 petajulios (PJ), equivalentes a 182,2 millones de toneladas de carbón equivalente (Mtce), durante el primer semestre de 2026, según las estimaciones provisionales de la Asociación Alemana de Balances Energéticos (AG Energiebilanzen). La cifra representa un descenso del 1,9 % respecto al mismo periodo del año anterior y confirma la tendencia a la baja observada durante los tres primeros meses del ejercicio. No obstante, la evolución fue desigual según la fuente energética.
La sensibilidad al precio marca el consumo energético en Alemania
Las energías renovables, el carbón mineral y el gas natural ganan peso, mientras las emisiones de CO₂ continúan disminuyendo

La AG Energiebilanzen atribuye la caída del consumo, en primer lugar, a la persistente debilidad de la actividad económica. Los nuevos retrocesos registrados en la producción industrial y manufacturera apenas generaron un aumento de la demanda energética. Asimismo, el mayor consumo destinado a calefacción observado durante el primer trimestre perdió intensidad conforme avanzó el año. La organización considera, además, que el encarecimiento de la energía ejerció una influencia significativa sobre los niveles de consumo.
El petróleo registra el mayor descenso
El consumo de productos petrolíferos cayó alrededor de un 8% durante los seis primeros meses del año. La demanda de gasolina descendió un 0,6%, mientras que la de gasóleo retrocedió cerca de un 6%. Las ventas de combustible para aviación disminuyeron más de un 1%. En contraste, el suministro de nafta a la industria química aumentó alrededor de un 3%, mientras que las ventas de gasóleo de calefacción se desplomaron en más de un tercio.
Ligero avance del gas natural y fuerte recuperación del carbón
El consumo de gas natural aumentó un 1,3% en el primer semestre. Según la AG Energiebilanzen, los efectos combinados de las condiciones meteorológicas, la coyuntura económica y la evolución de los precios terminaron compensándose entre sí.
Por su parte, el consumo de carbón mineral creció cerca de un 7%. Su utilización en las centrales eléctricas para la generación de electricidad aumentó más de un 5%, mientras que las entregas a la industria siderúrgica se incrementaron un 4%, impulsadas principalmente por el aumento de la producción de arrabio.
En sentido contrario, el uso de lignito descendió aproximadamente un 4% respecto al mismo periodo de 2025. Esta evolución refleja tanto el progresivo desmantelamiento de capacidad de generación dentro del proceso de abandono del carbón como la mayor flexibilidad de las centrales de lignito para adaptarse a las condiciones del mercado eléctrico.

Las renovables mantienen su crecimiento
Las energías renovables incrementaron su contribución al consumo energético total en torno a un 4% interanual durante el primer semestre.
La generación eólica aumentó un 12% respecto a un periodo especialmente pobre en viento el año anterior. La producción de energía solar avanzó un 4%, mientras que la hidroeléctrica retrocedió un 5% debido a factores meteorológicos.
La energía ambiental aprovechada mediante bombas de calor eléctricas registró el mayor crecimiento, con un incremento del 19%. Por su parte, el consumo de biomasa —que representa algo más de la mitad del uso total de energías renovables— se mantuvo prácticamente estable respecto al año anterior.
Equilibrio en el intercambio eléctrico y menor huella de carbono
El saldo de los intercambios de electricidad con los países vecinos fue prácticamente equilibrado durante el primer semestre de 2026, después de que Alemania registrara un importante saldo importador en las primeras mitades de 2024 y 2025.
Las emisiones de CO₂ asociadas al consumo energético disminuyeron aproximadamente un 2,5 %, lo que equivale a una reducción cercana a 8 millones de toneladas, según los cálculos preliminares de la AG Energiebilanzen.
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