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La subasta de interrumpibilidad supondrá un 30% menos a los consumidores domésticos: la industria recibirá solo 100 millones en los seis primeros meses de 2019

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La subasta de interrumpibilidad ha resultado un gran varapalo para la gran industria española. El resultado de la subasta arroja una caída de los ingresos para la industria de más del 30% frente a la última subasta realizada el pasado junio para los últimos seis meses de 2018.

Según fuentes del mercado, la competencia ha sido bastante dura tanto en los bloques de 40 MW como de 5 MW y eso ha hecho que el desembolso final para la industria se traduzca únicamente en unos 100 millones de euros para los primeros seis meses de 2019, que en el caso de extrapolarse a todo el año serían unos 200 millones, muy por debajo de lo percibido en 2018 que alcanza los 275 millones de euros.

Se subastaron un total de 21 bloques de 40 MW, cuatro menos que la última subasta, algo ue ya indicaba que la cantidad a percibir iba a ser menor. Las mismas fuentes señalan que el precio medio obtenido por las empresas participantes en esta subasta, las grandes compañías como Alcoa, Asturiana de Zinc, Ferroatlántica, Arcelor, Celsa, Ercros y Acerinox, bajara hasta niveles nunca vistos.

El precio medio ronda los 100.000 euros por MW, algo más por encima, sobre los 103.000 euros por MW. Eso hace que los siete participantes sumen un total de 44 millones de euros (88 millones anuales) por dar el servicio de interrumpibilidad al sistema eléctrico.

En el caso de los bloques de 5 MW, se han subastado 352 bloques por los que se han obtenido unos 112 millones de euros anuales, 56 millones aproximadamente para los seis primeros meses de 2012. Con estos datos, el precio por megavatio adjudicado a los bloques de 5 MW ha sido de cerca de 65.000 euros por MW.

Se trata del coste por interrumpibilidad más barato de su pequeña pero intensa historia. Desde 2014 el precio por los bloques de interrumpibilidad han caído con fuerza. Antes por cada bloque de 90 MW percibían 25 millones de euros, ahora no llega ni a la mitad de lo cobraron en las primeras subastas. Ahora son cerca de 9 millones para conseguir esos 90 MW en dos bloques de 40 y otros dos de 5 MW.

De esta manera, la gran industria percibirá menos dinero por lo que estarán más contentos los consumidores domésticos ya que se trata de una partida que pagan los domésticos a través de su factura de la luz.

El nuevo sistema de la subasta a seis meses y con bloques de 40 MW ha hecho aumentar la competencia y por ello hace bajar los precios. El coste energético ha sido y es el caballo de batalla de la gran industria. Sin ir muy lejos, este mismo año se ha visto como Alcoa se escudaba en ello para cerrar dos de sus plantas en Avilés y A Coruña.

La interrumpibilidad no es el único modelo de subvención para la industria, también perciben compensaciones por cargar con las primas a las renovables, unos 150 millones al año, y también compensaciones por el alto coste del CO2.

Pero ahora, la interrumpibilidad dejará tocadas a muchas empresas porque no les cuadrarán sus cuentas con sus altos costes energéticos y se podrían ver más episodios como el de Alcoa, o que se lleven parte de la producción a otras fábricas.

Justo en un momento en el que Red Eléctrica les hace apagar las máquinas cada vez más, las interrumpe con más asiduidad, la industria percibe menos dinero. Antes, se les pagaba más y no se interrumpía, el mundo al revés.

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Un comentario

  • Fukushima4ever

    13/12/2018

    No sé porqué no se pueden sumar a esto de la interrumpibilidad los pequeños consumidores, incluso los consumidores domesticos que pueden interrumpir su consumo controlando su contador digital de forma centralizada. Cuantos consumidores se unirían a esa escasa posibilidad de tener que suspender su consumo en su segunda residencia, por ejemplo, incluso en la primera a cambio de unos eurillos. Si le dan carta blanca al autoconsumo, que me parece muy bien, también podían dársela al auto no-consumo.

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