Las delegaciones de Estados Unidos e Irán se han ido de Islamabad, la capital pakistaní, este domingo sin lograr un pacto para poner fin a la guerra. Las intensas negociaciones, prolongadas durante 21 horas, han colapsado por completo.
Como respuesta, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha ordenado a la Marina bloquear todos los buques comerciales que intenten atravesar el Estrecho de Ormuz pagando peajes a Teherán. Este fracaso en las conversaciones supone el fin diplomático del alto el fuego, y asegura un repunte en los precios de la energía en la apertura de los mercados.
Este nuevo fracaso en el conflicto, que ya entra en su séptima semana, se produce en un momento de extrema vulnerabilidad para el mercado energético mundial. Las conversaciones buscaban asentar una tregua definitiva y evitar una destrucción masiva de la infraestructura energética en la región, ya de por sí muy mermada por los continuos ataques.
La ausencia de consenso reaviva de inmediato el riesgo de un cierre total en el Estrecho de Ormuz. Por esta vía marítima transita diariamente una quinta parte del petróleo y gas del mundo. Los inversores descontarán ahora un escenario continuista en la confrontación bélica.
Nuevo fracaso
El vicepresidente de Estados Unidos y líder de la delegación en Islamabad, JD Vance, confirmó el fracaso al término de las reuniones. "La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo, y creo que es una mala noticia para Irán mucho más de lo que es una mala noticia para los Estados Unidos de América", sentenció el representante americano.
En cuanto a los mercados, se esperan fuertes subidas en los precios de crudo y gas y caídas en los principales parqués internacionales. El barril de crudo Brent finalizó la semana pasada cotizando a 94,25 dólares, tras relajarse temporalmente gracias al alto el fuego. Los operadores proyectan ahora un repunte en las operaciones del lunes. Las previsiones sitúan la cotización del crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) en el nivel de los 105 dólares por barril.
Este conflicto de más de seis semanas ha alterado radicalmente el equilibrio macroeconómico. La paralización del diálogo sitúa a la guerra en Oriente Medio como el mayor catalizador de riesgo para la seguridad energética internacional.






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