Las principales compañías eléctricas del país, agrupadas en la patronal Aelec —que integra a Iberdrola, Endesa y EDP—, han vuelto a cargar contra Red Eléctrica de España (REE) por los problemas persistentes de control de tensión en la red. En un desayuno informativo celebrado este lunes en la sede de la asociación, la directora de regulación, Marta Castro, ofreció un diagnóstico contundente: “La tensión ya no es un problema puntual, sino un fenómeno estructural que amenaza la estabilidad del sistema eléctrico y pone en riesgo la transición energética”.
Según Castro, el modelo actual de gestión de la red se ha quedado obsoleto. “La operación reforzada que está llevando a cabo REE no es una solución de largo plazo. Al contrario, impide la integración de las energías renovables, limita la flexibilidad del sistema y encarece los costes del suministro”, explicó.
La representante de Aelec advirtió que el sector se encuentra ante un problema de estabilidad que se repite con frecuencia, sobre todo cuando la generación fotovoltaica a gran escala se conecta de manera simultánea, provocando alteraciones en la tensión del sistema. “En la jornada del 25 de septiembre, a la una de la tarde, se conectaron más de 1.160 megavatios de fotovoltaica y las oscilaciones a la baja coincidieron exactamente con ese momento. Sabemos dónde están los problemas, pero falta agilidad y voluntad para aplicar las soluciones que ya conocemos”, añadió.
Medidas urgentes
Desde Aelec reclaman medidas urgentes para revertir esta situación. La primera, y más inmediata, pasa por implementar el control dinámico de tensión, previsto en el Procedimiento de Operación 7.4, que permitiría gestionar consignas en tiempo real y mejorar el control del sistema sin necesidad de grandes inversiones. “Dar consignas de reactiva es algo ágil, inmediato y que muchas plantas ya lo podrían hacer con una simple actualización de software”, subrayó Castro. La patronal considera inaceptable que REE haya denegado esta posibilidad a las instalaciones que ya están preparadas para ello, sin ofrecer una justificación técnica clara. “Tenemos herramientas disponibles para mejorar el control de tensión; lo lógico es habilitarlas cuanto antes”, insistió.
Otra de las principales demandas del sector pasa por que se cumplan las planificaciones eléctricas en materia de infraestructuras, especialmente las referidas a los compensadores síncronos y dispositivos Statcom, elementos clave para amortiguar las oscilaciones y estabilizar la red. A juicio de Aelec, el incumplimiento de estas inversiones —ya previstas en la planificación de hace una década— ha tenido consecuencias directas sobre la fiabilidad del sistema. “De haberse ejecutado las actuaciones contempladas, hoy el control de tensión sería mucho más robusto”, sostuvo Castro, quien también recordó que países como Italia, con menor proporción de renovables, cuentan con más del doble de capacidad síncrona instalada y más de una docena de Statcoms operativos.
La asociación también propone revisar los límites de tensión permitidos en España. Actualmente, el sistema eléctrico nacional opera con un máximo de 435 kilovoltios (kV) frente a los 420 kV establecidos en la mayoría de países europeos. “Elevar el umbral no es una solución; lo que hace es esconder el problema. Europa fija 420 kV porque ofrece un margen razonable para actuar, mientras que en España contamos con un rango de apenas 5 kV, tan estrecho que se asemeja al error de medida”, explicó la directora de regulación. En su opinión, mantener el estándar europeo garantizaría un mayor margen de maniobra y una red más estable.
Falta de transparencia
Aelec también denunció la falta de transparencia de REE tras el apagón del pasado 28 de abril. La patronal afirma haber solicitado en repetidas ocasiones al operador del sistema la información técnica relativa al incidente, para entender qué parte del control de tensión falló, sin haber obtenido respuesta. “No lo hemos pedido por vía judicial, sino de forma directa y reiterada, porque queremos comprender qué ocurrió y contribuir a mejorar el funcionamiento del sistema”, puntualizó Castro.
Según la asociación, tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como el Ministerio para la Transición Ecológica y ENTSO-E, la red europea de operadores eléctricos, ya han recibido documentación aportada por las empresas para demostrar que las centrales convencionales sí estaban aportando el control de tensión necesario aquel día.
El informe de ENTSO-E, que Aelec acoge de forma positiva, corrobora que los problemas de tensión no se limitaron al apagón, sino que comenzaron días antes. “Los incidentes en la refinería de Cartagena o en la red de ADIF fueron señales claras de que había algo mal en el control de tensión. Nos parece fundamental que se tengan en cuenta también los análisis de expertos independientes, no solo los elaborados por el propio operador del sistema”, recalcó Castro.
Modelo desfasado
Para Aelec, el origen de los problemas está en un modelo de red desfasado y una falta de inversión. “El problema del control de tensión ya se detectó hace más de diez años, cuando el operador del sistema reconoció la necesidad de reforzar ciertas infraestructuras. Si se hubieran instalado los equipos previstos, no estaríamos en la situación actual”, afirmó. Castro sostuvo que no se trata de una cuestión técnica, sino de coordinación y de voluntad institucional. “Las soluciones ya existen, se aplican con éxito en otros países europeos y están comprobadas. Lo que falta es voluntad para implementarlas con agilidad”, insistió.
La representante de Aelec advirtió también sobre los efectos "perversos" de la propuesta de Red Eléctrica en relación con el nuevo Procedimiento de Operación 7.4, que establece un cumplimiento del 90% en el control de tensión. Según explicó, ese umbral no respondía a una mejora real del sistema, sino que evidenciaba un incumplimiento generalizado de las condiciones de tensión y suponía una carga técnica excesiva para las centrales de ciclo combinado. “Esta exigencia estresaba enormemente a las plantas, que debían operar al límite de su capacidad para ajustarse a parámetros que, además, no solucionaban el problema de fondo. Era una medida técnicamente inviable y con posibles efectos contraproducentes, porque podría incluso empeorar el control global de tensión del sistema”, advirtió Castro.
Asimismo, Castro apeló a la necesidad de coordinación institucional entre REE, el Ministerio, la CNMC, los generadores y los distribuidores. “España afronta un problema estructural de tensión que requiere acción inmediata. No podemos seguir con un modelo que se apoya en medidas provisionales. Necesitamos un sistema más estable, seguro y compatible con la transición energética”, concluyó.
OAcosta
28/10/2025