Las principales asociaciones de energías renovables han mostrado su disconformidad con la propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para retribuir la participación de plantas renovables y baterías en el control de tensión de la red eléctrica, al considerar que los incentivos planteados siguen siendo insuficientes frente a los pagos que reciben actualmente las tecnologías convencionales. El debate se produce en un momento especialmente sensible para el sistema eléctrico español, tras el refuerzo regulatorio impulsado para mejorar la estabilidad de la red y evitar episodios de tensión.
La propuesta de la CNMC eleva la retribución vinculada a la aportación de potencia reactiva y contempla nuevos pagos para las instalaciones que sigan consignas de tensión en tiempo real, una función clave para garantizar la seguridad y estabilidad del sistema eléctrico en un contexto de creciente penetración renovable. El regulador pretende así acelerar la incorporación de tecnologías basadas en electrónica de potencia —como la fotovoltaica, la eólica o las baterías— a unos servicios que históricamente han estado dominados por centrales síncronas como los ciclos combinados y las nucleares.
Cubrir los costes mínimos
Sin embargo, desde la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) consideran que la propuesta aún se queda corta. La patronal defiende que una retribución de 50 euros por MVArh “daría una retribución adecuada a las renovables, a la vez que se sigue rebajando significativamente el coste del servicio con ellas, y se hace de forma mucho más precisa, al estar distribuidas por todo el territorio”. La organización sostiene además que ese importe sería suficiente “durante los primeros meses hasta que haya una masa crítica”, momento en el que “será el mercado el que fijará el precio”.
La asociación recuerda que las instalaciones que actualmente participan en los servicios de restricciones técnicas para controlar la tensión, principalmente ciclos combinados y centrales nucleares, están cobrando alrededor de 110 euros por MVArh. Según UNEF, las renovables apenas perciben hoy alrededor de 1 euro por MVArh, frente a los entre 100 y 200 euros por MVArh que reciben las centrales de gas por prestar el mismo servicio. A juicio del sector fotovoltaico, la retribución vigente ni siquiera cubre los costes mínimos necesarios para habilitar técnicamente las plantas, incluyendo actualizaciones de software, recalibración de componentes o el consumo eléctrico necesario para operar los equipos.
En la misma línea, José María González Moya, director general de APPA Renovables, reconoce que la propuesta “mejora el precio inicialmente previsto de 1 €/MVArh, elevándolo a 2 €/MVArh en horas con producción positiva, e introduce una compensación en horas sin producción y un pago fijo asociado a la potencia habilitada”. Sin embargo, advierte de que “el análisis no puede limitarse al precio de la energía reactiva efectivamente activada”, ya que para habilitarse “muchas plantas deben acometer inversiones en equipos, sistemas de control, comunicaciones, pruebas y adaptación operativa, por lo que necesitan una señal económica suficiente y certidumbre sobre la recuperación razonable de esos costes”.
González Moya recuerda además que esta retribución “se plantea como transitoria hasta que se desarrollen los mercados zonales de capacidad reactiva adicional”. No obstante, alerta de que “si no se habilita un número suficiente de instalaciones, esos mercados difícilmente podrán desarrollarse de forma eficiente”. Por ello, considera necesario “reconocer no solo la energía reactiva finalmente activada, sino también la habilitación y disponibilidad de las plantas”.
El director general de APPA señala que actualmente “muchas instalaciones no cuentan con visibilidad suficiente sobre cuánta reactiva será necesaria a nivel de nudo ni sobre el uso real que tendrán una vez habilitadas”. Sin esa información, sostiene, “resulta difícil justificar inversiones si no existe una compensación adecuada”. A su juicio, “el objetivo debe ser que la participación sea económicamente viable y proporcionada a los costes reales asumidos por las instalaciones”.
Mayor complejidad operativa y económica
Asimismo, subraya que “el sector renovable afronta además un contexto de mayor complejidad operativa y económica, con vertidos, menores precios capturados y nuevas exigencias técnicas”. En este escenario, explica, “solicitar nuevas inversiones para contribuir a la seguridad de suministro exige mecanismos que permitan recuperar de forma razonable los costes eficientes asociados a la habilitación, adaptación y disponibilidad de las instalaciones”.
“Nos encontramos ante un bloqueo evidente: no se reducirán los costes del control de tensión si las renovables no participan de forma suficiente, pero esa participación difícilmente se producirá sin una señal económica adecuada, una compensación clara por la habilitación y mayor transparencia sobre las necesidades reales del sistema”, afirma González Moya, quien añade que “parte de esta situación podría haberse mitigado con un desarrollo regulatorio más temprano, que hubiera permitido a las instalaciones anticipar inversiones y adaptar sus capacidades con mayor certidumbre”.
Finalmente, insiste en que “las renovables quieren participar en la seguridad de suministro y aportar todos los servicios que técnicamente puedan prestar. Pero esa participación debe darse en condiciones equilibradas, con una retribución suficiente, estable y previsible, y con transparencia sobre las necesidades reales de reactiva por zonas y nudos”. Y concluye: “Si se quiere que las renovables contribuyan de forma efectiva a la estabilidad de tensión y a la reducción estructural de los costes de ajuste, es imprescindible reconocer no solo la prestación del servicio, sino también los costes de habilitación, adaptación y disponibilidad”.
Implantación gradual del nuevo esquema retributivo
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) comparte las reservas sobre la propuesta del regulador, aunque introduce matices sobre el diseño del mecanismo. La organización considera “arriesgado” fijar una retribución ex ante y fija sin conocer todavía la dinámica concreta con la que Red Eléctrica solicitará el control de tensión a las plantas. Aun así, admite que la compensación propuesta por la CNMC es baja si se compara con la que perciben actualmente las tecnologías convencionales.
La patronal eólica apuesta por una implantación gradual del nuevo esquema retributivo. En una primera fase, propone habilitar mecanismos que incentiven la adaptación masiva de instalaciones cubriendo los costes asociados a esa habilitación. Según AEE, una compensación razonable para esta etapa debería situarse “en el entorno de los 3 euros por MW y día”. Posteriormente, la asociación plantea establecer un valor “puente” que permita operar mientras se desarrollan los futuros mercados zonales de tensión, ofreciendo a los generadores una señal económica estable y predecible a largo plazo.
El debate sobre el control de tensión se ha convertido en una de las principales prioridades regulatorias tras el apagón peninsular de 2025 y las posteriores investigaciones sobre la estabilidad de la red eléctrica. Desde entonces, la CNMC y Red Eléctrica han impulsado modificaciones en los procedimientos de operación y proyectos piloto para incorporar nuevos actores al servicio de control de tensión, incluyendo renovables, almacenamiento, consumidores industriales y distribuidores.
descarbonizate
13/05/2026