Mientras el continente registra altas temperaturas, el aprovisionamiento de gas para el próximo invierno no avanza al ritmo necesario. Tras arrancar la primavera con los tanques bajo mínimos debido a un invierno anterior especialmente gélido y a la falta de stock internacional, las alarmas se han encendido. Según la consultora Wood Mackenzie, si la escasez de suministro no se revierte, Europa llegará al frío con sus reservas a tan solo el 76% de su capacidad: el pico de almacenamiento más bajo registrado desde el año 2011.
Guerra y desvíos comerciales
La raíz de esta escasez se remonta a finales de febrero de 2026, cuando el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán (junto a los ataques conjuntos de EEUU e Israel sobre territorio iraní) paralizó el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Por esta vía estratégica circula una quinta parte del suministro global de gas natural licuado (GNL). El conflicto no solo bloqueó las rutas, sino que mermó significativamente la producción de exportadores clave para Europa como Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
A este bache de oferta se sumó un factor comercial desfavorable: la firma de un acuerdo de paz interino entre Washington y Teherán a principios de julio de 2026 deprimió el precio del gas en los hubs europeos hasta el entorno de los 40€/MWh. Paradójicamente, esta bajada de precios restó incentivos económicos a los operadores para comprar barcos de GNL (habitualmente procedentes de EEUU), ya que los compradores asiáticos (principalmente de China e India) pujaron con más agresividad y captaron esos cargamentos para sus propias reservas.
Como resultado, el periodo de inyección estival (abril-octubre) comenzó con los almacenes europeos a un alarmante 28% de su capacidad. Aunque actualmente la media ronda el 48-49%, la tasa se sitúa diez puntos porcentuales por debajo del año anterior y en niveles idénticos a la crisis de 2021.
Bruselas relaja las exigencias para frenar la inflación
Pese a que la legislación aprobada tras la invasión de Ucrania en 2022 exigía un mínimo legal del 90% de almacenamiento para el 1 de noviembre, la cruda realidad del mercado ha obligado a la Comisión Europea a flexibilizar sus planes. Con el objetivo de evitar compras de pánico que disparen de nuevo las tarifas de hogares e industrias, Bruselas ha rebajado este objetivo no vinculante a una horquilla de entre el 75% y el 80%.
El comisario de Energía de la UE, Dan Jørgensen, defendió esta postura pragmática: "Necesitamos un nivel alto para asegurarnos de que estamos listos para el próximo invierno, pero queremos hacerlo de una manera que no provoque aumentos de precios a corto plazo". Desde la Comisión insisten en que, gracias a la reducción estructural del 17% en la demanda de gas lograda en los últimos años y a la masiva expansión de terminales de regasificación, el sistema sigue siendo resiliente.
Carlos
13/07/2026