Política energética

¿Llega Europa tarde a la carrera de los minerales críticos?

El 93% de los imanes permanentes para turbinas eólicas se importan desde China, el 95% de las tierras raras proceden de solo tres países. La estrategia europea se basa en fomentar una minería responsable, intensificar la diplomacia con aliados para asegurar suministros, y potenciar la circularidad. Aunque aprobó la CRMA, avanza con lentitud y falta de fondos frente a EE.UU. y China

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En el tablero geopolítico global, mientras Estados Unidos ejecuta operaciones militares en Venezuela para reconfigurar flujos energéticos y codicia los recursos del Ártico, y China consolida su dominio casi absoluto sobre las cadenas de suministro, Europa parece estar rezagada en los esfuerzos por tener cierta soberania e independencia estratégica en materia de acceso y producción de minerales críticos.

La respuesta, a partir de datos, informes de la industria y análisis de expertos, apunta a un preocupante "sí". A pesar de la reciente Ley Europea de Materias Primas Fundamentales (Critical Raw Materials Act, CRMA), el continente avanza con una lentitud peligrosa, carece de herramientas financieras contundentes y observa cómo sus proyectos estratégicos se estancan, en un contexto donde sus principales rivales geopolíticos actúan con una determinación y unos recursos muy superiores.

Un diagnóstico de dependencia extrema

Las cifras de la dependencia europea son abrumadoras y dibujan un panorama de vulnerabilidad estratégica. El 93% de los imanes permanentes para turbinas eólicas se importan desde China, el 95% de las tierras raras proceden de solo tres países: China, Malasia y Rusia. Además, China controla, directa o indirectamente, el 50% de la producción global de litio y posee el 81% de la capacidad mundial de procesamiento de minerales críticos.

En declaraciones a este periódico, la investigadora del IDAEA-CSIC Patricia Córdoba, señala que esta concentración es el resultado de décadas de políticas divergentes: "Europa dejó de ser autosuficiente desde los años 70, cuando empezó a implementar una legislación medioambiental rigurosa. Esto contrasta con países como China, donde la regulación ambiental ha sido muy laxa, lo que le ha permitido alcanzar la soberanía en estos recursos".

Países productores de minerales críticos. Imagen: IEA

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que la demanda de litio, cobalto, tierras raras y níquel  se cuadruplicará para 2040. Sin ellos, la transición verde y digital europea, el corazón del Green Deal, se detiene.

Consciente del desafío, la UE aprobó en 2024 la Critical Raw Materials Act. La ley establece para 2030 objetivos como extraer en suelo europeo el 10% de las necesidades anuales, alojar el 40% de la capacidad de procesamiento y cubrir el 25% de la demanda con materiales reciclados.

Sin embargo, expertos y analistas de la industria coinciden en que el plan carece del músculo financiero necesario para cambiar la realidad sobre el terreno.

La acción ResourceEU, que desarrolla la CRMA, se apoya en 3.000 millones de euros de fondos existentes. Arthur Leichthammer, del Centro Jacques Delors, señala que esto "se queda corto como estrategia industrial plenamente financiada". En comparación, Estados Unidos, a través de la Inflation Reduction Act y otras leyes, ofrece a las empresas un amplio abanico de créditos fiscales, préstamos, garantías de compra y subvenciones directas para construir cadenas completas "de la mina al imán" o "de la mina a la batería".

Patricia Cordoba.

"Los reglamentos de la UE no han cambiado fundamentalmente la bancabilidad o el business case de la mayoría de los proyectos", afirma Ruben Davis, de Cleantech for Europe. Muchos proyectos estratégicos se archivan por empresas privadas antes de llegar a la decisión de inversión final. El ejemplo del proyecto de manganeso de Chvaletice, en la República Checa, declarado de interés estratégico pero paralizado por permisos y acceso a la red, ilustra cómo los marcos legales nacionales aún no se han adaptado a la urgencia.

Los tres pilares del debate son minería, diplomacia y circularidad

Frente a este retraso, el debate se centra en cómo priorizar los esfuerzos. Córdoba cree que minería doméstica es un "mal necesario" con enormes obstáculos: "Europa llega tarde y ese retraso condiciona severamente el margen de maniobra actual". Promover una minería doméstica responsable es parte de la estrategia, pero debe basarse en evaluaciones rigurosas y asumiendo que "no todos los yacimientos serán explotables". El principal escollo no es geológico, sino social. Es el síndrome “No en mi jardín” o "Not In My Backyard" (NIMBY). Queremos la transición, pero sin los impactos locales.

"Dado que la minería doméstica europea difícilmente puede responder con rapidez a las necesidades actuales", argumenta la investigadora, "a corto plazo resulta inevitable redoblar los esfuerzos diplomáticos y de inversión para asegurar y diversificar cadenas externas con altos estándares". La UE debe acelerar los acuerdos con países aliados, aunque la competencia es feroz, como demuestra la pugna entre EEUU y China por Groenlandia y su potencial en tierras raras.

El reciclaje es citado sistemáticamente como solución, pero su realidad es limitada. Su capacidad para cubrir una parte sustancial de la demanda a corto y medio plazo es limitada. Europa no tiene infraestructura industrial suficiente y las tecnologías están en fases tempranas.

Para que la circularidad sea estratégica y no complementaria, es clave una regulación que incentive el ecodiseño (marcos que premien la durabilidad, reparabilidad y contenido reciclado) así como inversión en el escalado tecnológico para apoyar las primeras plantas industriales de reciclaje de alto rendimiento.

Demanda total de minerales para tecnologías de energía renovable por escenario, 2020 comparado con 2040. Imagen: IEA

EEUU y China aceleran, Europa debate

Mientras Europa intenta poner en marcha su estrategia, sus competidores avanzan a ritmo distinto.

Estados Unidos está adoptando un enfoque "orientado a la seguridad y basado en acuerdos", utilizando todo el poder del estado para garantizar suministros propios y de aliados, como muestra su activismo en el Ártico y su reciente operación en Venezuela, que también busca, entre otros objetivos, reorientar flujos de recursos.

China, por su parte, ha pasado de ser el "taller del mundo" al "refinería y procesador del mundo", controlando el cuello de botella más valioso de la cadena. Su dominio no se limita a la extracción, sino al procesamiento, donde concentra más del 80% de la capacidad global.

Europa, atrapada entre su tradición de dejar los suministros en manos del mercado y la nueva realidad geopolítica, "está reevaluando ese enfoque", según Cillian O'Donoghue de Eurelectric. Pero la reevaluación es lenta.

Europa no solo llega tarde, sino que corre el riesgo de que su respuesta legislativa, aunque bien intencionada, sea insuficiente en escala y velocidad. Los objetivos de la CRMA para 2030 son necesarios, pero lograr incluso esos porcentajes modestos requerirá una movilización política y financiera sin precedentes.

La solución, como apunta la investigadora Córdoba, no es elegir entre minería, diplomacia o reciclaje, sino perseguir las tres vías de forma simultánea y realista, asumiendo que sin un suministro seguro de minerales críticos, no hay transición verde, no hay autonomía estratégica y no hay futuro industrial para el continente.

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