Millones de barriles de petróleo sancionado, en su mayoría procedente de Irán, avanzan aún a diario, en plena guerra en Oriente Medio, hacia el Estrecho de Malaca, un angosto corredor frente a las costas de Singapur, entre otros países, donde aguardan flotando a ser entregados a su mayor comprador: China.
Pese a las obstrucciones al tránsito que el propio Irán impone en el Estrecho de Ormuz desde que empezaron los ataques de EEUU e Israel contra el país persa el 28 de febrero, Teherán mantiene sus exportaciones y sigue enviando crudo sancionado a través de estas aguas.
Lo hace a un ritmo de unos 1,3 millones de barriles diarios desde el 1 de marzo, asegura a EFE Muyu Xu, analista sénior de materias primas de Kpler. En 2025, el promedio fue de 1,69.
De la cantidad de barriles que Irán saca a diario por Ormuz -que en tiempos de paz canaliza en torno al 20% del petróleo y la cuarta parte del gas natural licuado (GNL) global- y aguas circundantes, Irán envía alrededor de un millón hacia Asia oriental, indica Kpler, en consonancia con otras consultoras y publicaciones.
Y a un punto clave en particular: el Estrecho de Malaca, donde flotan ahora mismo 72 millones de barriles vinculados a la llamada "flota fantasma" iraní, como se conoce al conjunto de buques de propiedad opaca utilizados para transportar hidrocarburos sancionados.
Benjamin Tang, investigador jefe de S&P Global Commodities at Sea, situaba a comienzos de mes, según dijo a EFE, en unos 233 los millones de barriles procedentes de todo Oriente Medio en dirección a Asia o en la región, la que más importa energía del Golfo.
Buque a buque
Los mares del Sudeste Asiático son, de acuerdo con analistas, escenario crucial de las transferencias buque a buque de crudo iraní sancionado. En estas operaciones, el cargamento cambia de embarcación y a veces se reetiqueta para dificultar el rastreo de su origen antes de ser entregado a compradores, sobre todo refinerías independientes chinas, de acuerdo con fuentes consultadas.
El ‘lobby’ estadounidense United Against Nuclear Iran (UANI), que monitorea el comercio de crudo del país persa y la evasión de sanciones, denuncia que el petróleo de Teherán se mezcla con combustible malasio y se comercializa bajo la etiqueta «‘Malaysian blend'» («mezcla malasia») para opacar su procedencia.
Las autoridades de Malasia, contactadas por EFE junto con las de Singapur, sin haber obtenido respuesta, han argumentado en anteriores ocasiones que no existe evidencia suficiente sobre transferencias frente a sus costas y que carecen de capacidad para vigilarlas.
Pekín es desde hace tiempo el principal importador de petróleo iraní, absorbiendo alrededor del 90% de su producción, si bien este solo representa alrededor del 10% de sus importaciones de crudo, aunque sin contar el posible petróleo reetiquetado.
Exportaciones disparadas antes del primer ataque
En febrero, cuando el presidente Donald Trump intensificó sus amenazas sobre ataques a Irán, las exportaciones de combustible de la república islámica -muestra Kpler- alcanzaron su nivel más alto desde julio de 2018, con 2,15 millones de barriles diarios.
"Irán aceleró las cargas de crudo durante la semana del 16 de febrero y llegó a alcanzar un ritmo de 3,78 millones de barriles diarios, lo que sugiere que pudo haber adelantado envíos en previsión de una posible guerra", relata Muyu.
Tras el inicio de la guerra, la flota en la sombra implicada en el comercio de crudo iraní sigue desempeñando su papel en el transporte de barriles hacia compradores finales, añade Muyu, que remarca son sobre todo refinerías independientes chinas.
En lo que va de marzo, Kpler ha identificado 11 petroleros iraníes transitando por Ormuz. Siete de ellos con bandera iraní y el resto con insignias de Palau, San Marino, Islas Marshall y Barbados.








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