La reciente subasta de energía eólica marina celebrada en Reino Unido, calificada por el Gobierno británico como histórica por adjudicar más de 8 gigavatios de nueva capacidad, ha reavivado el debate en España sobre la viabilidad económica de la eólica marina, especialmente de la tecnología flotante. Los elevados precios adjudicados en esta subasta, muy por encima de los precios actuales del mercado eléctrico español, han generado inquietud tanto en el sector como en la Administración.
En el caso británico, los proyectos adjudicados —algunos de ellos flotantes y de carácter todavía precomercial— se han cerrado con precios que superan ampliamente los 150 y 170 euros por megavatio hora, cifras muy alejadas de la realidad del mercado mayorista español. En España, el precio medio del pool eléctrico en lo que va de 2025 se sitúa en torno a los 65 €/MWh, con una tendencia claramente descendente impulsada por la elevada penetración de renovables terrestres y solares.
Este diferencial hace que trasladar de forma directa el modelo británico al sistema peninsular español resulte, hoy por hoy, poco viable. La entrada de eólica marina con precios tan elevados encarecería de forma notable el recibo de la luz en un contexto en el que el mercado mayorista se mueve en niveles históricamente bajos.
Subasta que sigue sin materializarse
El Gobierno, preguntado por este medio, ha respondido que está pendiente del escenario internacional, observándolo con cautela. Y es que España lleva varios años anunciando la primera subasta de eólica marina y eólica flotante, pero esta sigue sin materializarse. Mientras tanto, algunos promotores han optado por retirar o paralizar proyectos ante la falta de señales claras y la creciente desconfianza sobre el marco regulatorio y la rentabilidad futura de las inversiones.
Desde la Asociación Empresarial Eólica (AEE), sin embargo, llaman a la prudencia y rechazan las comparaciones directas con Reino Unido. Su director técnico, Juan de Dios López, insiste en que se trata de “situaciones no comparables”. “El precio al que se puede defender la eólica marina flotante depende de muchos factores: el entorno, la distancia a costa, el diseño de las instalaciones, el tamaño de los parques y el grado de madurez tecnológica”, explica.






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