Malasia está en camino de superar el objetivo de capacidad de energía renovable de 18,43 GW fijado para 2040 en su Política Energética Nacional (NEP) ya en 2031, impulsada por agresivas licitaciones de energía solar a gran escala, un sólido marco normativo, financiación accesible y una integración cada vez más eficiente de la red eléctrica y de los sistemas de almacenamiento, que reducen los riesgos asociados a los plazos de desarrollo, según GlobalData.
Malasia superará su objetivo de energía renovable para 2040 ya en 2031
El objetivo se ha visto impulsado por agresivas licitaciones de energía solar, un sólido marco normativo, financiación accesible y una integración cada vez más eficiente de la red eléctrica y de los sistemas de almacenamiento, según GlobalData

El último informe de GlobalData, “Tendencias y análisis del mercado eléctrico de Malasia por capacidad, generación, transmisión, distribución, regulación, actores clave y previsiones hasta 2035”, revela que la capacidad renovable del país aumentará desde aproximadamente 6,9 GW en 2025 hasta cerca de 31,5 GW. Asimismo, se estima que la generación de energía renovable alcanzará los 46,4 TWh en 2035, frente a los 10,1 TWh en 2025.

Hoja de ruta ambiciosa
Sudeshna Sarmah, analista de energía de GlobalData, comenta: “El conjunto de planes energéticos a largo plazo de Malasia, como la Política Energética Nacional 2022-2040, MyRER, NETR, la Política Nacional y Plan de Acción de Energías Renovables, y el Decimotercer Plan de Malasia (13MP), establece una hoja de ruta ambiciosa no solo para alcanzar, sino también para superar sus objetivos de energía renovable”.
“Estas políticas están respaldadas por medidas facilitadoras como reformas del mercado, inversiones en tecnologías solares, hidroeléctricas y de bioenergía, estrategias de flexibilidad de la red y almacenamiento, así como instrumentos legislativos para mejorar la eficiencia energética, todo ello diseñado para acelerar la implantación y movilizar inversión privada”, añade.
Los procesos de aprobación simplificados, que reducen la burocracia regulatoria, están acortando significativamente el tiempo necesario para que nuevas plantas entren en funcionamiento y disminuyendo los costes de desarrollo. Iniciativas como el Corporate Renewable Energy Supply Scheme (CRESS) introducen licitaciones competitivas y contratos de mayor duración, aumentando considerablemente la confianza de los inversores y facilitando la movilización de capital privado para proyectos renovables.
Sarmah añade: “Al desplegar simultáneamente plantas solares terrestres y flotantes junto con sistemas de almacenamiento mediante baterías, Malasia está incrementando significativamente su capacidad de generación mientras reduce los precios mayoristas de la electricidad. Los proyectos solares flotantes evitan los desafíos relacionados con la adquisición de terrenos y, a menudo, aprovechan superficies acuáticas que ya cuentan con infraestructura de transmisión, lo que permite plazos de construcción más rápidos y menos retrasos en la conexión a la red. Al mismo tiempo, el almacenamiento en baterías ayuda a compensar las variaciones diarias de la energía solar al almacenar el exceso de producción al mediodía y suministrar energía durante las horas punta de la tarde. Esto reduce la dependencia de generadores fósiles flexibles y de alto coste, mejorando la utilización y la estabilidad de la red”.
Demanda creciente
La creciente demanda procedente de los centros de datos, los vehículos eléctricos, los sistemas de refrigeración y los procesos industriales está impulsando el consumo eléctrico tanto de día como de noche. Esto abre oportunidades para nueva capacidad de generación y fomenta inversiones en la expansión y modernización de la red.
Una demanda estable y predecible facilita la financiación de grandes proyectos, permitiendo a las empresas eléctricas aprovechar economías de escala y recuperar los costes de infraestructura. Al mismo tiempo, el aumento de la demanda favorece una matriz energética más diversificada, mejora la fiabilidad del suministro, reduce el riesgo de apagones parciales y eleva la calidad del servicio eléctrico.
Sarmah añade: “Entre 2020 y 2025, la cartera de inversiones energéticas de Malasia se ha orientado cada vez más hacia las energías renovables. La energía solar fotovoltaica ha registrado un crecimiento sólido y constante, con asignaciones de capital que aumentaron aproximadamente en 2.100 millones de dólares para 2025. Las inversiones en energía hidroeléctrica y bioenergía siguen siendo modestas, aunque aumentan gradualmente, y continúan siendo reducidas en comparación con la energía solar”.
Y concluye: “De cara al período 2026-2030, se prevé que la energía solar fotovoltaica domine el panorama de inversiones en renovables. El gas mantendrá un papel de apoyo, con inversiones en capacidad de respaldo y cobertura de picos de demanda situadas entre 200 y 600 millones de dólares anuales. Se espera que la inversión hidroeléctrica se estabilice entre 100 y 500 millones de dólares, mientras que la bioenergía, aunque seguirá siendo marginal, aumentará gradualmente hasta aproximadamente 200 millones de dólares al año”.
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