Nigeria avanza en dos frentes paralelos para reducir la dependencia histórica de África Occidental de los mercados internacionales de combustible: por un lado, impulsa la creación de un índice de referencia regional para fijar el precio de sus propios productos refinados; por otro, estudia reformar las normas de asignación de crudo para garantizar que refinerías como la de Dangote reciban suministro suficiente y a mejor coste.
Ambas iniciativas están directamente vinculadas al ascenso de la refinería Dangote, en Lagos, que con una capacidad de 650.000 barriles diarios se ha convertido en la mayor de África y está redibujando los flujos de combustible en toda la región.
Durante la Conferencia del Mercado de Combustibles Refinados de África Occidental celebrada esta semana en Abuja, la asesora especial de energía del presidente Bola Tinubu, Olu Verheijen, defendió que un producto refinado en la región "no debería tener que salir de África Occidental" para que el mercado determine su valor con credibilidad.
Según datos de S&P Global Commodities at Sea, las importaciones de productos petrolíferos limpios en la región cayeron un 23% entre abril y mayo, hasta unos 765.000 barriles diarios, un descenso que la firma atribuye en buena medida al mayor volumen producido por Dangote. Sin embargo, el propio regulador nigeriano, la NMDPRA, advirtió de que "un precio de referencia no es, por sí mismo, un mercado", y que hacen falta oleoductos, terminales de almacenamiento, puertos y redes logísticas para convertir el aumento de capacidad refinadora en un mercado líquido e integrado.
Ese objetivo choca, no obstante, con un problema más inmediato: el propio acceso de Dangote al crudo nigeriano. La compañía ha denunciado que la estructura de precios vigente encarece la materia prima entre 3 y 4 dólares por barril, al obligar a las refinerías a comprar a través de las divisiones comerciales de las petroleras productoras.
Para corregirlo, la Asociación de Propietarios de Refinerías de Petróleo de Nigeria (CORAN) plantea esta semana, en una revisión liderada por el regulador, dos cambios a la obligación de suministro doméstico: permitir que los productores entreguen crudo directamente a las refinerías cercanas sin pasar por los oleoductos principales, y aplicar descuentos a quienes retiren el crudo en origen, evitando cobrarles costes de flete que en la práctica no asumen.
El contexto es favorable pues la Comisión Reguladora de Hidrocarburos (NUPRC) informó de que el cumplimiento de los productores con las cuotas de suministro local se disparó a más del 90% este trimestre, frente a menos del 43% del anterior, aunque esa cifra mide solo las entregas frente a lo asignado, no si la demanda real de las refinerías queda cubierta.
Un responsable de la NUPRC reconoció que las propuestas de CORAN están "sobre la mesa" por la presión de las refinerías del interior, aunque advirtió de que aplicarlas exigirá resolver antes las diferencias de calidad del crudo y ajustar los precios.
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