Argelia se ha mantenido como primer origen del gas natural importado por España en julio, cuando ha incrementado sus entregas un 4,8 % interanual, y consolida su liderato en el año al concentrar el 34,8 % del total de envíos, por delante de EE.UU. , que continúa a la baja.
En el boletín estadístico de Enagás publicado este lunes se observa además cómo la demanda nacional de gas creció un 8,4 %, impulsada por el sector eléctrico, una circunstancia que no ha comprometido los niveles de almacenamientos subterráneos, a un 72,5 % de su capacidad en España frente al 58,8 % de media en Europa.
En julio, Argelia fue el origen del 41,7 % del gas que recibió el país, con 10.228 GWh por tubo y 479 GWh en forma de gas natural licuado (GNL), vía metaneros. Estuvo así por delante de Nigeria, segundo proveedor con el 15,4 % del total importado, después de aumentar sus envíos cerca de un 31,4 %.
A continuación EEUU, con 2.973 GWh exportados (un 59 % menos) representativos del 11,6 % del gas que llegó a España en el mes; y Rusia, con 2.088 GWh (un 2,9 % menos), equivalentes al 8,1 %.
Argelia se distancia de EE.UU. en el acumulado
En el acumulado anual, Argelia sigue en primera posición con 74.936 GWh (un 4,4 % más que en el mismo periodo del ejercicio previo), que suponen el 34,8 % del gas importado. Toma distancia respecto a EEUU, cuyas entregas caen casi un 12 %, a 58.763 GWh, esto es, un 27,3 % del total.
Tercera es Rusia, que eleva sus envíos un 39 %, a 39.443 GWh, es decir, un 18,3 % del total importado por España desde enero.
La descarga de buques metaneros con GNL ruso no se incluyó en las sanciones europeas contra Rusia por su invasión de Ucrania, a diferencia del veto a las importaciones de carbón, petróleo y diésel.
Además, España es el país de la Unión Europea con el mayor número de plantas regasificadoras.
Esto también le convierte en un puerto de entrada de gas para sus vecinos de la región, un papel especialmente relevante en un contexto de crisis energética como el actual, fruto de la guerra en Irán y la situación de incertidumbre en el estrecho de Ormuz.
El pasado 18 de marzo, Bruselas comenzó a prohibir la importación de gas ruso en virtud de contratos nuevos o modificados después del 17 de junio de 2025, un primer paso dentro del plan comunitario para cortar, de forma gradual y definitiva, la dependencia energética con Moscú como muy tarde en 2027.
España asegura el suministro con 14 orígenes distintos
Hasta este último mes, España ha recibido gas natural de catorce países: Argelia, EEUU, Rusia, Nigeria, Portugal, Francia, Noruega, Congo, Angola, Mauritania, México, Guinea Ecuatorial, Perú y Camerún.
Entre los orígenes, por tanto, no está Catar, de donde procedió el 1,7 % del gas importado por España en 2025.
Aunque ahora el suministro desde aquella zona se encuentra comprometido por las tensiones en el golfo Pérsico y Ormuz, lo cierto es que, incluso antes de que estallara la guerra en Irán, ya no se había registrado ningún envío a territorio español.
La información de Enagás hasta este domingo apunta a que los almacenamientos subterráneos están al 72,5 % de capacidad en España, lo que da al país una mayor tranquilidad de cara al próximo invierno de la que tiene Europa, donde los niveles rondan, de media, el 59 %.
En un informe reciente, KPMG en España avisaba de que Europa no puede dar por garantizada la seguridad de suministro para invierno ya que la prohibición de las importaciones desde Rusia coincide con un mercado de GNL tensionado por Ormuz y bajos niveles de almacenamiento en la región.
El trabajo, que reconocía una cierta posición privilegiada de España por la robustez de su sistema de regasificación, abogaba por habilitar mecanismos de intercambio comercial que permitan sustituir los volúmenes de GNL ruso actualmente consumidos en Europa por gas de origen no ruso.
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