Renovables

La eólica europea encara un año récord pese al freno de los permisos, las redes y la electrificación

España suma 612 MW hasta junio, pero los permisos caen un 52% y la asociación rebaja su previsión anual a 1,2 GW

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Europa mantiene el rumbo de crecimiento de la energía eólica, pero lo hace a menor velocidad de la que reclaman sus objetivos energéticos. El continente incorporó 8,8 GW de nueva potencia eólica durante el primer semestre de 2026, de los que 6,5 GW correspondieron a instalaciones terrestres y 2,3 GW a parques marinos, según el último informe de WindEurope. Aunque el ritmo está por debajo de las expectativas iniciales, la asociación europea mantiene que 2026 puede convertirse en un año récord para la eólica, con una previsión de 24,1 GW de nuevas instalaciones al cierre del ejercicio.

El crecimiento se concentra especialmente en Alemania, Reino Unido y España, que conjuntamente instalaron 4,8 GW durante los seis primeros meses del año, el 55% de toda la nueva potencia eólica incorporada en Europa. Alemania lideró el mercado con 3,4 GW, seguida de Reino Unido, con 789 MW, España, con 612 MW, y Francia, con 556 MW. En el conjunto de la UE-27 se instalaron 7,1 GW, de los que 5,4 GW fueron eólicos terrestres y 1,7 GW offshore.

Con estas nuevas incorporaciones, Europa alcanza ya 311,5 GW de potencia eólica instalada, de los que 270,5 GW corresponden a parques terrestres y 40,9 GW a instalaciones offshore. En la Unión Europea, el parque eólico acumulado supera los 251 GW, con 228,4 GW onshore y 23,2 GW offshore.

El dato europeo es especialmente significativo porque la previsión inicial de WindEurope apuntaba a 25,4 GW de nuevas instalaciones en 2026. Tras analizar la evolución del mercado durante la primera mitad del ejercicio, la asociación ha rebajado esa estimación a 24,1 GW, aunque considera que el volumen todavía permitiría a Europa cerrar el año con un máximo histórico. Para conseguirlo, será necesario instalar otros 15,2 GW entre julio y diciembre, frente a los 8,8 GW conectados durante el primer semestre. En la UE, el segundo semestre debería aportar otros 11,5 GW.

España pierde ritmo pese a mantenerse entre los grandes mercados

España conserva una posición destacada en el mercado europeo, pero los datos del primer semestre muestran una clara pérdida de velocidad. El país instaló 612 MW de nueva potencia eólica terrestre hasta junio, casi un tercio menos que los 889 MW incorporados en el mismo periodo de 2025. Los nuevos parques corresponden a 122 aerogeneradores, con una potencia media de 5 MW, idéntica a la registrada un año antes.

WindEurope prevé que España cierre 2026 con 1,2 GW de nuevas instalaciones onshore, por lo que el país ya había ejecutado el 51% de su previsión anual al término de junio. El dato mantiene a España entre los principales mercados europeos, aunque muy lejos del ritmo de Alemania, que apunta a 7 GW este año.

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La mayor preocupación aparece, sin embargo, en la tramitación de nuevos proyectos. Durante los seis primeros meses del año, únicamente 13 proyectos eólicos españoles obtuvieron los permisos finales, con una potencia conjunta de 309 MW. La cifra supone un desplome del 52% respecto a los 646 MW autorizados durante el mismo periodo de 2025. España se sitúa así entre los mercados europeos donde la caída de los permisos resulta más pronunciada.

El contraste entre instalaciones y permisos revela uno de los principales problemas que afronta el sector: todavía existe capacidad suficiente de proyectos maduros para mantener las conexiones a corto plazo, pero la entrada de nuevos proyectos en la cartera de construcción se está ralentizando.

El escenario previsto por WindEurope apunta a que España incorporará 1,2 GW en 2026 y 1,5 GW anuales entre 2027 y 2030. Con este ritmo, el parque eólico terrestre español alcanzaría los 38,1 GW en 2030, frente a los 33,5 GW acumulados al cierre del primer semestre de 2026. La previsión no contempla prácticamente nueva potencia offshore conectada antes de 2030, ya que el informe mantiene en apenas 10 MW la capacidad marina acumulada prevista para España al final de la década.

Los permisos se convierten en el principal cuello de botella europeo

El caso español se enmarca en un problema mucho más amplio. WindEurope considera que los permisos continúan siendo uno de los mayores obstáculos para el despliegue eólico en Europa. Con Alemania como principal excepción, la mayoría de los mercados analizados registraron durante el primer semestre descensos en el volumen de capacidad autorizada respecto al mismo periodo de 2025. La asociación atribuye parte del problema a la lenta aplicación de las nuevas normas europeas de tramitación de renovables.

Alemania constituye el principal ejemplo de que la situación puede revertirse. Sus autoridades autorizaron 9,2 GW de nuevos proyectos terrestres durante el primer semestre, 1,1 GW más que un año antes. Además, el tiempo medio de tramitación se ha reducido hasta algo menos de 17 meses, desde los más de 26 meses registrados en 2023.

El problema no termina con la obtención del permiso. WindEurope advierte de que las redes eléctricas tampoco están creciendo ni modernizándose al ritmo necesario. La asociación critica además los sistemas de acceso a las redes basados en el principio de primero en llegar, primero en ser atendido, frente a un modelo que priorice los proyectos que realmente estén preparados para conectarse.

A ello se suma una electrificación de la demanda más lenta de lo previsto. Para WindEurope, el menor crecimiento de la demanda eléctrica está debilitando el caso de negocio de algunos proyectos eólicos e incluso provocando que determinadas inversiones se retrasen o se archiven. La asociación reclama, por ello, acelerar la electrificación de los hogares, el transporte y la industria al mismo tiempo que se refuerzan las redes.

Más subastas, pero menos pedidos de aerogeneradores

El mercado europeo sigue mostrando, no obstante, una importante actividad en materia de subastas. Los Gobiernos adjudicaron 17,2 GW de nueva potencia eólica durante el primer semestre de 2026, de los que 8,8 GW fueron terrestres y 8,4 GW offshore. Además, entre julio y agosto Dinamarca y Moldavia añadieron otros 2 GW, mientras que los Gobiernos europeos prevén sacar a subasta más de 24 GW adicionales durante la segunda mitad del año.

En la eólica terrestre, el 70% de la capacidad adjudicada en el primer semestre recibió apoyo mediante primas flotantes a 20 años. El precio medio de adjudicación en Alemania y Austria fue de 54,9 euros por MWh, frente a los 70 euros/MWh de media registrados en Europa en el mismo periodo de 2025. Los contratos por diferencia a dos caras, por su parte, alcanzaron un precio medio de 85 euros/MWh.

La inversión, sin embargo, ofrece una señal menos positiva. Europa tomó decisiones finales de inversión por cerca de 9.000 millones de euros durante el primer semestre, destinadas a financiar 5,2 GW de nueva potencia eólica. De esa cantidad, unos 7.000 millones correspondieron a 4,5 GW de proyectos terrestres. En offshore, únicamente un proyecto, Nordlicht II, de 630 MW, alcanzó la decisión final de inversión, con 1.900 millones de euros comprometidos.

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WindEurope considera que el menor volumen de financiación no responde necesariamente a una falta de apetito inversor, sino a la dificultad para llevar los proyectos hasta una fase suficientemente madura para construirlos. En el caso offshore, el problema es especialmente evidente: alrededor de 48 GW adjudicados desde 2015 todavía no han alcanzado la decisión final de inversión. El aumento de los costes de construcción, la inflación y el encarecimiento de la financiación están dificultando que proyectos ya adjudicados lleguen a fase de construcción.

Los pedidos de aerogeneradores también se han resentido. Los fabricantes recibieron encargos firmes por 10,6 GW durante el primer semestre, un 12% menos que los 12 GW del mismo periodo de 2025. De ellos, 7,8 GW fueron turbinas terrestres y 2,8 GW marinas. La potencia media de los aerogeneradores onshore encargados se situó en 6,3 MW, mientras que los pedidos offshore alcanzaron los 15 MW en los proyectos británicos Vanguard West y Vanguard East.

148 GW nuevos hasta 2030

Pese a las dificultades, WindEurope no modifica sustancialmente su perspectiva para el conjunto de la década. La asociación espera que Europa instale 148 GW de nueva potencia eólica entre 2026 y 2030, de los que 111 GW corresponderán a la UE-27. Esto supondría una media de unos 22 GW anuales en el mercado comunitario.

El grueso del crecimiento procederá de la eólica terrestre. Europa debería incorporar 115 GW onshore durante el periodo, el 77% de todas las nuevas instalaciones previstas, hasta alcanzar 365 GW de capacidad terrestre en 2030. En la UE, las nuevas instalaciones onshore ascenderán a 91 GW y elevarán el parque acumulado hasta los 301 GW.

La eólica marina tendrá un crecimiento más lento, aunque seguirá ampliando su peso en el mix europeo. WindEurope prevé más de 33 GW de nuevas instalaciones offshore entre 2026 y 2030, 20 GW de ellas en la Unión Europea, lo que elevará la capacidad marina europea hasta 72 GW al final de la década, incluidos 41 GW en aguas comunitarias.

En este ámbito, España aparece todavía en una fase incipiente. WindEurope señala que España, Italia, Portugal y Turquía están avanzando en sus marcos regulatorios y diseños de subastas para desbloquear la eólica marina en aguas profundas, pero advierte de que estos desarrollos tendrán una contribución limitada a las instalaciones anteriores a 2030. Su importancia estará, sobre todo, en crear la cartera de proyectos, las cadenas de suministro y las capacidades industriales necesarias para acelerar el despliegue a partir del cambio de década.

En conjunto, WindEurope calcula que Europa alcanzará 436 GW de potencia eólica instalada en 2030, con 365 GW terrestres y 72 GW offshore. En la UE, la cifra será de 342 GW, repartidos entre 301 GW onshore y 41 GW offshore.

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