Iberdrola, a través de su filial estadounidense Avangrid, ha dado un nuevo impulso a su negocio de redes en Estados Unidos tras ser seleccionada por la Comisión de Servicios Públicos de Maine (MPUC) para desarrollar una nueva línea de transporte de 1.200 MW destinada a conectar los recursos renovables del norte del estado con la red eléctrica de Nueva Inglaterra. La infraestructura forma parte de un proyecto conjunto que contempla también la construcción de un parque eólico terrestre de 800 MW en el condado de Aroostook, promovido por Clearway Energy Group.
La MPUC anunció el 25 de agosto su elección de las dos propuestas dentro del programa Northern Maine Renewable Energy Development Program, un proceso diseñado para desbloquear el potencial renovable de una de las zonas con mayores recursos eólicos de Maine, pero que hasta ahora ha estado limitada por la falta de capacidad de transporte hacia el resto de la región. La propuesta de Avangrid fue considerada la mejor opción para la infraestructura eléctrica, especialmente por aprovechar al máximo corredores de transporte ya existentes y porque la compañía ha conseguido asegurar prácticamente todos los derechos de paso necesarios.
La línea tendrá una capacidad de 1.200 MW y finalizará en Haynesville, en el norte de Maine, desde donde permitirá integrar la generación de Aroostook en el sistema eléctrico regional gestionado por ISO New England. El proyecto de transmisión resulta además imprescindible para que pueda avanzar el parque eólico de Clearway, que tendrá una capacidad de 800 MW y será, si finalmente se construye, el mayor parque eólico terrestre del estado, que actualmente cuenta con unos 900 MW de generación eólica instalada.
El diseño de la infraestructura de Avangrid se apoya en buena medida en corredores eléctricos existentes, una de las principales ventajas que han llevado a la comisión a seleccionar su propuesta. La compañía ya había planteado para el proyecto Aroostook una infraestructura de 345 kV y unos 178 kilómetros de longitud, además de una segunda línea aérea de 345 kV de aproximadamente 62 kilómetros, con una nueva subestación en Haynesville. El proyecto está concebido para transportar hasta 1.200 MW de electricidad renovable hacia la red de Nueva Inglaterra.
La decisión supone un paso importante para Iberdrola en el desarrollo de infraestructuras eléctricas en Estados Unidos y, especialmente, para Avangrid, propietaria de Central Maine Power. La compañía ya había conseguido en 2024 ser seleccionada por el Departamento de Energía de Estados Unidos como candidata a negociar un contrato de capacidad de acceso a la red por 425 millones de dólares, unos 385 millones de euros, para el proyecto de transporte de Aroostook.
Incrementar capacidad y generación renovable
El proyecto también representa un avance para Maine y para el conjunto de Nueva Inglaterra, ya que la nueva infraestructura permitirá superar una de las principales barreras que han frenado durante años el desarrollo de nuevos proyectos renovables en el norte del estado. Aroostook cuenta con importantes recursos eólicos, pero su conexión con el sistema eléctrico del resto de Maine y Nueva Inglaterra ha estado limitada por la ausencia de una infraestructura de transporte suficientemente potente. El objetivo del programa es precisamente abrir esa capacidad y facilitar la llegada de nueva generación renovable al mercado regional.
De los 800 MW del parque eólico seleccionado, aproximadamente 600 MW estarán destinados a Maine. El resto de la producción podrá suministrarse a otros estados de Nueva Inglaterra, mientras que la línea de Avangrid tendrá otros 400 MW de capacidad disponibles una vez conectado el proyecto de Clearway. La comisión prevé lanzar posteriormente nuevas solicitudes de propuestas para aprovechar esa capacidad adicional y permitir la incorporación de más proyectos de generación renovable en Aroostook.
El proyecto se articula además como una iniciativa multiestatal en la que participan, junto a Maine, Massachusetts, Connecticut, Vermont y Rhode Island. Los cinco estados compartirán los costes de la nueva infraestructura en función de los beneficios que obtengan de su desarrollo, mientras que Maine asumirá menos del 11% del coste de la línea. La cooperación pretende reducir el impacto económico sobre los consumidores de Maine y, al mismo tiempo, facilitar la integración de nuevos recursos renovables en la red regional.







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