El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivindicado este martes la política energética desarrollada por el Ejecutivo durante los últimos ocho años como uno de los principales pilares de su gestión y aseguró que la apuesta por las energías renovables ha convertido a España en uno de los países con la electricidad más barata de Europa, además de reforzar la competitividad económica y la capacidad del país para afrontar las sucesivas crisis energéticas derivadas de los conflictos internacionales. Así lo defendió durante el balance del curso político y la presentación del informe periódico de rendición de cuentas Cumpliendo.
Sánchez sostuvo que el cambio de modelo energético impulsado desde 2018 ha permitido elevar la potencia renovable instalada del 47% al 72%, mientras que el 60% del mix eléctrico procede ya de fuentes limpias. Según afirmó, esta transformación se ha traducido en unos precios de la electricidad que se sitúan aproximadamente en la mitad de los registrados en Alemania y en torno a un tercio de los de Italia, lo que, a su juicio, ha favorecido la competitividad de las empresas españolas, la atracción de inversión extranjera y la reindustrialización del país.
Eliminación del impuesto al sol
El jefe del Ejecutivo recordó que una de las primeras decisiones de su Gobierno fue declarar la emergencia climática y eliminar el denominado "impuesto al sol", una medida que, según señaló, desincentivaba el autoconsumo y frenaba el desarrollo de las energías renovables. Defendió que esa decisión marcó el inicio de una transformación energética que ha reducido la dependencia española del gas y del petróleo importados y ha evitado la transferencia de recursos económicos al exterior para adquirir combustibles fósiles.
En este contexto, Sánchez afirmó que la estrategia energética del Gobierno ha permitido a España afrontar con mayor fortaleza las perturbaciones provocadas por la guerra de Ucrania y las tensiones en Oriente Medio, al disminuir la exposición del país a los combustibles fósiles importados. A su juicio, la transición energética no solo constituye una política medioambiental, sino también una herramienta económica e industrial que está impulsando la creación de empleo y el desarrollo de sectores de alto valor añadido.








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