Renovables  ·  Política energética

¿Por qué la agenda militar global apuesta por las energías renovables (pese a Trump)?

La OTAN comienza a respaldar las renovables por seguridad operativa y eficiencia bélica mientras que el centro de análisis E3G propone financiar eólica marina con gasto de defensa. ¿La "ecologización del militarismo" convertiría la transición climática en subcategoría de la defensa, relegando biodiversidad y justicia climática?

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Pocas imágenes resultan más inquietantes para un estratega militar que un convoy de camiones cisterna avanzando lentamente por una carretera de tierra en zona hostil. En Afganistán, Irak o el Sahel, proteger esas rutas de suministro de combustible ha costado miles de millones de dólares y cientos de vidas. Ahora, la OTAN apuesta por abandonar los fósiles y abrazar las energías renovables. Pero no por conciencia ecológica, sino por necesidad táctica.

Mientras Donald Trump, escéptico tanto de la Alianza como del cambio climático, proclama su lema "drill, baby, drill", los cuarteles generales militares europeos llevan años simulando escenarios donde los paneles solares y las turbinas eólicas sustituyen a los ruidosos y vulnerables generadores diésel.

Dos soldados del Ejército de EEUU prueban un generador portátil de energía corporal en el campo de pruebas de Aberdeen (Foto: Dan Lafontaine/Ejército de EEUU)

El informe de la OTAN que enfurece a Washington

El Centro de Excelencia en Seguridad Energética de la OTAN, con sede en Lituania, ha publicado un estudio que ha circulado entre los ministerios de Defensa aliados. "El suministro energético de los futuros campamentos militares afronta un cambio significativo". Hasta ahora, los ejércitos han dependido de generadores diésel potentes pero logísticamente desastrosos, mientras que las energías renovables ofrecen una alternativa más segura y autónoma.

Un modelo de campamento militar que incorpora fuentes verdes lograría una "reducción drástica de los combustibles importados", un "20% de mejora en eficiencia energética" y un "35% de aumento en autonomía energética". En el futuro, predicen, la electrificación extensiva de las bases y el uso masivo de energías renovables serán la norma. Los paneles solares complementados con miniaturas eólicas se perfilan como la próxima generación de solución sobre el terreno.

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En el pasado, la importación de petróleo desde estados rivales se ha utilizado como "moneda de cambio" que puede desencadenar una crisis durante un conflicto. La reciente guerra en Irán y el consiguiente estrangulamiento del estrecho de Ormuz han demostrado con crudeza lo vulnerable que sigue siendo Europa.

Financiar parques eólicos con dinero de la defensa

E3G, una organización con sede en Bruselas, acaba de publicar un informe titulado "Empowering Europe: Delivering the security and economic benefits of clean energy in the North Seas". La cumbre de la OTAN de 2025 acordó que los países aliados pueden destinar hasta el 1,5% de su PIB a gastos de seguridad más amplios. ¿Por qué no usar parte de ese dinero para construir infraestructuras eólicas marinas?

Los parques eólicos en el Mar del Norte o el Báltico son activos críticos. En caso de conflicto con Rusia, protegerlos y expandirlos con fondos de defensa no solo reforzaría la autonomía energética de Europa, sino que convertiría esas enormes turbinas en "activos de seguridad" de la Alianza.

Los líderes europeos prometieron en la cumbre de Hamburgo (26 de enero de 2026) acelerar la cooperación eólica en el Mar del Norte para garantizar el suministro energético y evitar depender del gas ruso. Firmaron una declaración conjunta para crear "el mayor polo mundial de energía limpia", con proyectos de 100 GW entre Alemania, Noruega, Francia, Dinamarca y Reino Unido, equivalentes a las necesidades de 100 millones de hogares. El comisario europeo de Energía advirtió a Rusia: "No permitiremos que utilicen la energía contra nosotros".

Imagen: Eurelectric

Infraestructuras de doble uso

El informe de E3G, fruto de investigaciones realizadas con gobiernos, industria y sociedad civil, aboga por un enfoque de "seguridad por diseño". Esto implica construir nuevas infraestructuras de "doble uso", que sirven tanto para generar electricidad como para vigilancia y protección, y actualizar los parques eólicos existentes con equipos de seguridad que mejoren las capacidades de detección de amenazas.

Europa parte con ventaja industrial. Fabricantes como Siemens Energy y Vestas controlan cerca del 40% del mercado mundial de aerogeneradores marinos completos. Si los países del Mar del Norte coordinan sus calendarios de subastas y aprueban un Plan Espacial Energético para 2027, podrían garantizar la demanda necesaria para mantener el liderazgo frente a China o Estados Unidos.

¿Y la esencia de la transición?

Voces críticas advierten del riesgo de que la transición ecológica se convierta en una simple subcategoría de la defensa. Originalmente concebida para reducir emisiones y transformar los patrones de consumo, la agenda verde podría terminar sirviendo solo a aquellos objetivos que tengan una utilidad geoestratégica y operativa.

¿Qué ocurre con la protección de la biodiversidad? ¿Y con la justicia climática para los países del Sur Global? Ninguno de esos asuntos mejora la resiliencia de un convoy militar. El peligro, como apuntan algunos analistas, es que se produzca una "ecologización del militarismo": usar el discurso verde para blindar la expansión extractiva de litio, cobre y tierras raras necesarios para las baterías y los motores de las turbinas, pero sin abordar el impacto social y ambiental de esa minería.

Un portavoz oficial de la OTAN consultado por POLITICO explicó que: "Al diversificar las fuentes y rutas energéticas de las que depende nuestra Alianza, incluido el uso de combustibles alternativos, no solo mejoramos nuestra preparación operativa y resiliencia, sino que reducimos dependencias, haciéndonos más fuertes para el futuro".

Asimismo, el antiguo Green Deal se ha reconvertido en Clean Industrial Deal. Ya no se habla de salvar el planeta, sino de "autonomía estratégica", "resiliencia" y "competitividad".

Más allá de Occidente, una gran potencia militar como la India adopta iniciativas similares a la luz de la guerra en Irán y el consiguiente encarecimiento del petróleo: planea sustituir el gas por biogás en sus cocinas, explorar combustibles verdes para sus vehículos y dotar de energía solar y eólica a sus instalaciones. Que los ejércitos apuesten por las renovables puede acelerar la descarbonización como no haría un discurso puramente ecologista.

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