Si Enrique Riquelme encarna la audacia del emprendedor solar hecho a sí mismo y Javier Santiso representa el puente definitivo entre el capital riesgo y el humanismo, Rosa María García destaca por romper moldes tradicionales del sector: no es una ingeniera de caminos de la vieja escuela ni una fundadora en busca de capital semilla. García es una matemática que ha aportado rigurosidad algorítmica, experiencia digital global y alta gobernanza corporativa a la transición ecológica. Tras haber liderado hitos clave en el Ibex 35, hoy opera desde la experiencia acumulada en los consejos de administración, desde donde ayuda a validar las hojas de ruta sostenibles e industriales del país.
De los bits a los megavatios eólicos
Licenciada en Ciencias Matemáticas por la Universidad Autónoma de Madrid, su trayectoria profesional comenzó en 1986, pero su mentalidad estructural se fraguó a partir de 1991 en Microsoft Ibérica. Inicialmente directora de soporte técnico, su capacidad analítica la catapultó en 1996 a la sede central en Redmond (EEUU), como directora de Proyectos Estratégicos Corporativos. Tras liderar el Grupo Mundial de Partners gestionando la relación con más de 640.000 empresas asociadas en 170 países, regresó en 2002 para asumir la presidencia ejecutiva de Microsoft Ibérica, triplicando el volumen de negocio de la división, antes de convertirse en vicepresidenta de Consumer & Online para Europa Occidental en 2008, cargo que ocupó hasta 2010.
Este bagaje digital fue el trampolín hacia la industria pesada y las energías renovables. En 2011 asumió la presidencia ejecutiva de Siemens España, al frente de 3.500 profesionales y con ingresos anuales de más de 3.000 millones de euros. Su consolidación en el sector de las energías limpias llegó en abril de 2017, cuando fue nombrada presidenta no ejecutiva de Siemens Gamesa Renewable Energy tras la histórica fusión eólica entre Siemens Wind Power y Gamesa. Su misión fue implantar los estándares de gobierno corporativo exigidos por el desembarco inmediato de la nueva compañía (75 GW instalados, presencia en 90 países y una cartera de pedidos de 20.900 millones de euros) en el Ibex 35, un nombramiento que la obligó a dejar sus puestos en Bankinter y Acerinox por incompatibilidad.
La metamorfosis de Exolum: reformar el esqueleto fósil
El testimonio más evidente de su impacto como motor de transformación industrial llegó al asumir la presidencia no ejecutiva de Exolum (antigua CLH) entre 2021 y 2025. Nombrada en el otoño de 2021 en sustitución de José Luis López de Silanes, presidente durante los dieciséis años anteriores, García se convirtió en la primera mujer en liderar esta corporación casi centenaria. Desde ahí condujo una de las metamorfosis industriales más radicales del panorama europeo: transformar una red logística nacida al servicio de los oleoductos fósiles en un vector clave para el almacenamiento y transporte de amoníaco, biocombustibles avanzados e hidrógeno verde. Dejó el cargo a mediados de 2025, cuando Alfredo Barrios tomó el relevo como nuevo presidente de la compañía.
García sabe que pilotar estos transatlánticos corporativos exige resiliencia. En una charla en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) describió el puesto así: "este trabajo es la esclavitud mejor pagada. Uno trabaja 24/7 en un puesto donde tiene muchísima tensión, mientras se nos exigen KPI muy duros, en un mundo muy incierto". Recordó también que el 30% de los CEO dura 18 meses o menos en el cargo y que la media mundial en las grandes cotizadas no supera los seis años. Pese a ello, no cambiaría nada: "es la aventura de vuestras vidas", suele decir a quienes aspiran a dirigir una compañía algún día.
Para García, el líder actual ya no es un autócrata con todas las respuestas, sino un entrenador capaz de alinear a colaboradores diversos, un embajador ante la sociedad y un catalizador de la eficiencia organizativa.
"Meter la nariz, nunca las manos"
Tras debutar en 2009 como una de las primeras consejeras independientes del Ibex 35 en Banesto, trayectoria que consolidó en BME, Acerinox, Bankinter y Tubacex, Rosa María García reparte hoy su experiencia entre los consejos de Mapfre, Sener Grupo de Ingeniería, donde preside la Comisión de Auditoría, y EDP Renováveis (EDPR), donde preside la Comisión de ESG y forma parte de las de Nombramientos y de Auditoría.
“El consejero debe tener presente que ha de conocer la realidad de la empresa, meter la nariz pero nunca las manos; esto último lo hacen los ejecutivos, ellos toman las decisiones, los que ejecutan".
Autodefinida como una "empollona por naturaleza", García dice devorar unas 200 páginas diarias de informes financieros, regulatorios y análisis de mercado. Sabe que los inversores delegan en el consejo el control a largo plazo y que una mala praxis puede poner en riesgo el propio patrimonio personal de los administradores ante reclamaciones por falta de diligencia.
Puente hacia la innovación deep tech
A diferencia de los business angels tradicionales orientados a tickets pequeños, García ejerce un mecenazgo institucional de mayor escala, apoyado en un cargo concreto: desde enero de 2022 preside el Consejo Asesor de Tecnología, Innovación y Transformación de Mapfre, el órgano que orienta la apuesta digital y de innovación abierta de la aseguradora. A ello se suma su asiento en Sener. El grupo de ingeniería que ha entrado como accionista en iniciativas de venture building como 5G Ventures.
Desde esas posiciones, García contribuye a tender puente entre el talento emergente y los grandes balances de las corporaciones energéticas, aportando su criterio sobre qué tecnologías disruptivas tienen recorrido para escalar industrialmente.
Futuro del talento
Firme defensora del liderazgo compartido, el coaching y el mentoring, aboga por el reciclaje laboral (reskilling) ante la robotización de las tareas mecánicas. Esta filosofía es reflejo de su propia experiencia en sectores STEM tradicionalmente masculinos: en sus años universitarios, recuerda, la proporción era de apenas una estudiante por cada 400 alumnos en ramas técnicas.
García celebra que las cosas estén cambiando. Cuando empezó su carrera, apenas cuatro mujeres ocupaban asientos de consejeras en todo el Ibex 35; según el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), la presencia femenina en los consejos de administración del Ibex 35 ha pasado del 19,5% en 2016 al 40% en 2025, aunque en la presidencia de esos consejos las mujeres siguen representando apenas un 15,2%. Reconocida con distinciones como la Cruz al Mérito de Alemania y los premios CEO Español del Año y Directivo del Año de la Asociación Española de Directivos (AED), Rosa María García ha aunado el rigor de las ciencias exactas con la gobernanza sostenible para impulsar la transición energética.






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