Rumanía ha declarado una "crisis del sector de combustibles" y aprobó medidas para mitigar el encarecimiento de la gasolina y el diésel -desencadenado principalmente por la guerra en Oriente Medio y los bloqueos de vías marítimas como el Estrecho de Ormuz-, incluidas rebajas de impuestos.
El estado de crisis se mantendrá vigente hasta el próximo 31 de octubre, con posibilidades de ser extendido o vuelto a declarar por períodos que no superen los tres meses, según la legislación aprobada hoy con una amplia mayoría de los diputados en el Parlamento rumano, según informó el portal news.ro.
Entre las medidas adoptadas para paliar la situación destacan las rebajas del IVA sobre la gasolina -en 2 puntos porcentuales, del 21 al 19%-, así como de un impuesto especial sobre el diésel, que bajará, entre 10 y 25 puntos porcentuales (o entre 0,06 y 0,17 euros/litro), en función de la evolución simultánea de las cotizaciones internacionales y del precio medio del combustible en los surtidores.
Rumanía y los impuestos a los combustibles
Los menores ingresos al presupuesto estatal derivados de estas reducciones fiscales podrán ser al menos parcialmente compensadas por una "contribución solidaria" que deberán pagar las empresas energéticas cuando obtienen beneficios considerados extraordinarios, es decir, los generados por subidas de las cotizaciones del petróleo en los mercados internacionales.
Más concretamente, cuando el crudo supere los 70 dólares/barril, deberán pagar el 60% de los ingresos comprendidos en la diferencia entre el precio de venta al consumidor y ese umbral.








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