Suecia ha adjudicado a la británica Rolls-Royce SMR un contrato valorado en varios miles de millones de libras para el suministro de tres reactores nucleares modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), un proyecto que marcará la construcción de la primera nueva instalación nuclear del país en más de cuatro décadas y que refuerza las aspiraciones del grupo británico de convertirse en uno de los principales proveedores europeos de esta tecnología.
La empresa energética sueca Vattenfall anunció la selección de Rolls-Royce SMR como socio tecnológico para el proyecto Videberg Kraft, tras un proceso de evaluación iniciado en 2022. Los tres reactores se instalarán en la península de Värö, en la costa oeste del país, junto a la actual central nuclear de Ringhals, en el suroeste de Suecia.
Aunque Rolls-Royce no ha revelado el importe del acuerdo, tanto el Gobierno británico como las autoridades suecas han calificado la operación como un contrato multimillonario. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, destacó que el proyecto representa una importante victoria para la industria británica al impulsar el empleo cualificado, la inversión y las exportaciones.
Por su parte, el Ejecutivo sueco considera que el desarrollo de nueva capacidad nuclear será clave para reforzar la seguridad energética del país y alcanzar la neutralidad climática en 2045. La ministra sueca de Energía, Ebba Busch, aseguró que el acuerdo supone un paso decisivo hacia la construcción de nuevas instalaciones nucleares y contribuirá a reducir los precios de la electricidad para los consumidores.
La iniciativa estará liderada por Videberg Kraft, una sociedad participada en un 80% por Vattenfall y en un 20% por un consorcio integrado por algunas de las mayores empresas suecas. El Gobierno del país prevé adquirir una participación mayoritaria del 60% en la compañía, una operación que aún debe recibir la aprobación parlamentaria.
Elección
La elección de Rolls-Royce SMR se produjo tras imponerse a la estadounidense GE Vernova, cuya tecnología BWRX-300 también figuraba entre las opciones estudiadas por Vattenfall. La consejera delegada de la energética sueca, Anna Borg, afirmó que la decisión sitúa a Suecia dentro de una iniciativa europea más amplia para impulsar el despliegue de reactores modulares.
Cada uno de los reactores suministrados por la compañía británica tendrá una capacidad de generación de 470 megavatios, lo que permitirá alcanzar una producción conjunta de alrededor de 12 teravatios hora anuales. Según Vattenfall, esta capacidad equivaldrá aproximadamente al 6% del consumo eléctrico anual de Suecia.
Las empresas implicadas estiman que el primer reactor podría entrar en funcionamiento a mediados de la década de 2030, siempre que se completen con éxito los procesos regulatorios y de concesión de permisos.






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