Donald Trump ha eliminado por completo el único fundamento científico-legal que limitaba las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU. Lo que se ha conocido como “endangerment finding” queda para la historia, haciendo que con esta decisión se elimine los estándares nacionales de emisiones para vehículos, desmantelando la mayor herramienta climática del país.
El pasado jueves 12 de febrero de 2026, la Casa Blanca ha ejecutado lo que se califica como “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos". Acompañado por el actual mandatario de la Environmental Protection Agency (EPA), Lee Zeldin, se ha firmado la revocación oficial de la declaración del 2009 que confirmaba el hecho de que el CO2 es una amenaza para la salud pública en suelo americano.
La medida no solo elimina los límites de emisiones vigentes para vehículos, sino que también propone un retraso de hasta dos años en las normas de la era Biden que imponía restricciones adicionales sobre el transporte ligero.
Esta es la gota que colma el vaso que culmina los esfuerzos constantes por reducir las regulaciones en el ámbito medioambiental y desbloquear el desarrollo de combustibles fósiles, poniendo freno también al surgimiento de las renovables.
Se produce en un momento de tensión en los mercados internacionales, donde la Casa Blanca busca ser el dominante mundial en términos energéticos, y también bajar drásticamente los costes operativos de la industria del petroleo, el gas y el carbon.







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