Asia, el continente más afectado por la crisis en el Estrecho de Ormuz, se puede plantear varias alternativas si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, desde comprar más petróleo y gas a Rusia o EEUU hasta reforzar la autosuficiencia, mientras China se posiciona como el único que podría presionar a Irán para que garantice el tránsito por la vía.
Asia recibe el golpe más duro: según datos de Kpler y la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), entre el 84 y el 90% del crudo que sale por Ormuz tiene como destino el continente, a donde también llega el 83% del GNL procedente de la crucial vía.
En ambos casos, los principales compradores son China, India, Corea del Sur y Japón.
Grandes navieras, entre ellas asiáticas, han anunciado desde la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán del pasado sábado la suspensión de las rutas por el estrecho.
¿Qué puede hacer Asia para garantizar su suministro?
Rusia, "listo" para vender
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Para China, principal importador de Irán (alrededor del 83 % del crudo y el 83% del GNL iraníes), y en general de Ormuz (en 2025 importó más de la mitad de su crudo de seis países del Golfo), la situación es difícil, después de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, otro socio clave.
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Expertos coinciden en que China girará hacia otro aliado exportador. "Rusia es desde luego una alternativa ya lista para China, y también para India", dice a EFE Benjamin Tang, investigador jefe de S&P Global Commodities at Sea, que añade que el aumento de importaciones puede estar sujeto a sanciones.
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Por otro lado, expertos vaticinan que China acelerará aún más su transición hacia energías renovables, mientras India busca "activamente otros suministradores", dice Tang, entre ellos "Nigeria y Angola, y un envío actual de crudo desde Venezuela".
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Además, el país cerró este lunes en Nueva Delhi con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, un acuerdo de suministro de uranio por valor de 2.600 millones de dólares para las ambiciones energéticas y climáticas de la potencia asiática.
Japón y Corea del Sur, a Norteamérica
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Japón importa alrededor del 11% de su gas de Oriente Medio, mientras que más de un 90% del crudo proviene de la zona, explicó esta semana la primera ministra, Sanae Takaichi, quien aseguró que aumentará las importaciones de otros países o recurrirá al mercado 'spot' (al contado) si el suministro se ve afectado.
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En el caso de Corea del Sur, el Gobierno de Lee Jae-myung se ha comprometido a buscar fuentes alternativas si la situación se prolonga: Seúl importa un 70% de su crudo y un 20% de su gas natural de Oriente Medio.
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Según Tang, para Japón y Corea del Sur, "la diversificación más realista ha sido típicamente Norteamérica", incluyendo el crudo ligero de Estados Unidos y el petróleo pesado de Canadá. En la misma línea, el Gobierno indonesio dijo ayer que aumentará las importaciones de crudo y gas de EEUU.
Problemas en Singapur y Tailandia. Los petroestados Malasia y Brunéi, posibles ganadores
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En el Sudeste Asiático, Tailandia, la segunda potencia regional, y el rico Singapur son los países que podrían verse más afectados, dice a EFE Syetarn Hansakul, analista sénior de la Economist Intelligence Unit (EIU): Bangkok importa alrededor del 60 % de su petróleo del Golfo, y en Singapur el impacto "se debe en parte a la reexportación", dice Hansakul.
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Por el contrario, Malasia y Brunéi, exportadores netos de petróleo y gas, salen ganando. "Malasia está bien posicionada para beneficiarse de una mayor demanda", subraya la analista. "Más allá del Sudeste Asiático, los países afectados podrían mirar hacia Australia, Rusia, Brasil y EEUU", añade.
¿Puede Pekín presionar a Teherán?
- Con reservas disponibles que oscilan mucho: tanto China como India tienen reservas significativas de crudo en el mar, según S&P Global Commodities, mientras Japón por ejemplo tiene GNL solo para solo tres semanas, la región busca soluciones, en un conflicto de duración y repercusiones inciertas.







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