Los objetivos de electrificación a escala de la Unión Europea para las grandes flotas, junto con la restricción de las ventajas fiscales nacionales únicamente a los vehículos de empresa eléctricos fabricados en Europa, generarían 344.000 puestos de trabajo adicionales, de los cuales casi 50.000 serían en España, y 18.000 millones de euros en inversiones adicionales para la economía y la industria automovilística europeas de aquí a 2030.
Los beneficios económicos también podrían dispararse de 28.000 millones de euros a 48.000 millones, mientras que las inversiones podrían crecer de 20.000 millones a 38.000 millones.
Así lo refleja un análisis de T&E, que muestra que, en el escenario más optimista, aquel en el que los coches de combustión se eliminan de las flotas corporativas mucho más rápidamente, el 69% de los coches nuevos de las grandes flotas corporativas podrían ser eléctricos para 2030, lo que generaría 344.000 puestos de trabajo adicionales en Europa.
"Los vehículos de empresa son la forma más rápida de convertir la transición hacia los vehículos eléctricos en Europa en puestos de trabajo europeos. Los legisladores tienen la oportunidad de convertir la normativa sobre vehículos de empresa en un motor clave de la competitividad del sector automovilístico europeo", ha manifestado la directora de T&E en España, Isabell Büschell.
Puestos de trabajo
España también saldría beneficiada con este reglamento. Según las estimaciones de T&E en el escenario más moderado, se podrían crear 39.184 nuevos puestos de trabajo en nuestro país, mientras que en el más optimista la cifra podría alcanzar los 49.860 nuevos puestos de trabajo.



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