La empresa estadounidense Endurance Energy, con sede en Seattle, anunció el lunes los resultados de una campaña de tres semanas en septiembre en el monte submarino Axial, a unos 480 kilómetros de la costa de Oregón. Allí, a cerca de 1.500 metros de profundidad, instaló su planta de pruebas, bautizada Adélie, sobre un volcán activo. El 27 de septiembre, según la compañía, generó electricidad con el calor del fondo marino.
Récord, pero breve
Adélie es un equipo de pruebas de 3 toneladas, y fue el quinto despliegue en aguas profundas de la empresa, aunque el primero en reunir todo el proceso: perforar, instalar la planta en el lecho marino, generar electricidad y controlarla en tiempo real desde Seattle por una red de fibra óptica submarina.
La firma perforó dos agujeros a menos de 60 centímetros entre sí, y completó un pozo de unos 16 metros de profundidad y cinco centímetros de ancho, del que salió fluido a 260 °C. Pero era demasiado estrecho para alimentar la planta, así que el equipo la conectó a una fuente hidrotermal natural cercana, a unos 281 °C. Con ella, la turbina alcanzó unas 26.000 revoluciones por minuto y, durante 8,7 segundos, produjo más energía de la que gastaba: unos 2 kW netos de mediana y un máximo de 16,5 kW. Canary Media cifra en casi 30 segundos el tiempo total de generación.
La prueba terminó cuando la protección de la batería detuvo el sistema. Diez minutos después, al intentar reiniciarlo, falló un cable de la bomba de refrigerante.
“Primero hacerlo existir, después hacerlo bien”, resumió el fundador y consejero delegado, Andrew Redd, extrabajador de SpaceX. Recordó que el primer cohete de combustible líquido de Goddard voló solo dos segundos y medio.






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