Mientras la atención de los mercados se centra en el espectacular debut bursátil de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, algunos analistas del sector energético, como los de Wood Mackenzie, consideran que otra salida a bolsa reciente podría tener un impacto aún más profundo en la transición energética. Se trata de Fervo Energy, una empresa pionera en sistemas geotérmicos mejorados (EGS, por sus siglas en inglés), que recaudó cerca de 1.900 millones de dólares en mayo en una de las mayores ofertas públicas iniciales vinculadas a la energía limpia.
La revolución geotérmica se acerca a su momento decisivo
Fervo Energy está cerca de poner en marcha su primera planta de sistemas geotérmicos mejorados a gran escala

Aunque Fervo todavía no opera ninguna gran planta comercial, ha despertado un enorme interés por su apuesta de combinar la energía geotérmica con tecnologías desarrolladas por la industria del petróleo y el gas no convencionales. Su objetivo es superar una de las principales limitaciones de la geotermia tradicional: la dependencia de zonas con características geológicas muy específicas.
La innovadora tecnología de Fervo
Los sistemas geotérmicos convencionales aprovechan el agua que circula de forma natural a través de rocas calientes en el subsuelo. Por ello, su desarrollo se concentra en regiones concretas, como Indonesia, Filipinas o algunos estados del oeste de Estados Unidos. La innovación de Fervo consiste en utilizar perforación horizontal y fracturación hidráulica para crear canales artificiales en formaciones rocosas menos permeables, ampliando significativamente las áreas donde la geotermia puede ser viable.
El proceso es relativamente sencillo. Se inyecta agua fría en el subsuelo mediante un pozo; esta se calienta al entrar en contacto con las rocas calientes y regresa a la superficie por otro pozo. El calor extraído se emplea para generar electricidad mediante turbinas, mientras que el agua puede reutilizarse en un ciclo continuo.
Los defensores de esta tecnología sostienen que, si logra desarrollarse a gran escala, ofrecerá ventajas muy relevantes: generación eléctrica libre de emisiones de carbono, suministro constante las 24 horas del día y una menor dependencia de las condiciones meteorológicas que afectan a la energía solar y eólica. Además, Estados Unidos parte con ventaja gracias a décadas de experiencia en perforación horizontal y fracturación hidráulica.
Fervo cuenta con el respaldo de empresas energéticas como Devon Energy y Liberty Energy, además del interés de actores tecnológicos que buscan electricidad limpia y fiable para alimentar centros de datos. Entre ellos destacan gigantes como Meta y Google. De hecho, Google fue el comprador final de la energía producida por Project Red, la primera instalación de Fervo, una pequeña planta de 3,5 megavatios situada en Nevada.
Cape Station, primer gran proyecto
Ahora todas las miradas están puestas en Cape Station, en Utah, el primer gran proyecto comercial de la compañía. Su fase inicial, con una capacidad de 100 megavatios, debería entrar en funcionamiento a comienzos del próximo año, mientras que una segunda expansión elevará la potencia total a 400 megavatios en 2028. El éxito o fracaso de esta instalación será determinante para demostrar que la tecnología puede funcionar de forma fiable y rentable a gran escala.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo importantes. La obtención de permisos puede ser lenta y compleja, especialmente en regiones donde existe oposición a la fracturación hidráulica. Además, los inversores continúan observando con cautela los riesgos asociados a una tecnología todavía emergente.
Según los analistas de Wood Mackenzie, las perspectivas son prometedoras. Aunque los costes de generación de los sistemas EGS siguen siendo superiores a los de la energía solar o eólica, resultan competitivos frente a otras fuentes capaces de suministrar electricidad de forma continua, como las centrales de gas.
A nivel internacional, Norteamérica lidera actualmente en costes gracias a su experiencia técnica, incluso por delante de China, tradicionalmente el productor más barato en numerosas tecnologías energéticas.
No obstante, los expertos advierten que la geotermia avanzada no resolverá por sí sola los desafíos energéticos globales. La capacidad anunciada en proyectos geotérmicos de nueva generación ronda los 1,9 gigavatios en todo el mundo, una cifra modesta frente al crecimiento previsto de la demanda eléctrica global durante la próxima década.
Entre 2026 y 2035, la generación geotérmica mundial podría aumentar un 40%, pero ese incremento cubriría apenas algo más del 0,2% del crecimiento esperado del consumo eléctrico global. Aun así, los analistas consideran que la geotermia mejorada puede desempeñar un papel estratégico en determinados mercados y complementar otras tecnologías limpias.
La conclusión es clara: no existe una solución única para la transición energética. Pero si proyectos como Cape Station cumplen las expectativas, la geotermia avanzada podría convertirse en una herramienta valiosa dentro de un sistema energético cada vez más diverso y descarbonizado.
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