Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, concentradas principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde predominan crudos extrapesados que requieren diluyentes y tecnología específica para su producción.
Según el Boletín Estadístico Anual de la OPEP, en 2024 las reservas probadas de Venezuela se estimaron en 303,22 miles de millones de barriles (MMB), mientras que en 2020 eran 303,56 MMB. Siguen intactas cinco años después.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) indica que Venezuela representa aproximadamente el 17 % de las reservas petroleras probadas del mundo, pese a que su producción actual es solo una fracción de esa magnitud.
Hasta el momento, la gestión de los recursos petroleros está encomendada a Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y sus filiales. PDVSA es una empresa estatal creada en 1975 y adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo.
Una producción cuesta abajo con Chávez y Maduro
Desde la aprobación de la Constitución de 1999 y la Ley Orgánica de Hidrocarburos (2001), PDVSA ejerce el control directo de los recursos energéticos del país y opera tanto en conjunto con multinacionales como en proyectos propios.
Debido a deficiencias estructurales, falta de inversión e impacto de las sanciones de Estados Unidos, la producción petrolera venezolana disminuyó drásticamente desde principios de la década de 2010.
Aunque Venezuela fue en su momento uno de los mayores productores del mundo, con capacidades que superaron los 3 millones de barriles diarios, la producción real cayó a mínimos históricos durante la década siguiente.
En 2024, la producción promedio de crudo fue de aproximadamente 921.000 barriles por día (bpd), un aumento frente a 2023, pero aún muy por debajo de sus capacidades potenciales.
En 2025, según datos de la OPEP, la producción petrolera de Venezuela se mantuvo alrededor o ligeramente por encima del millón de bpd en varios meses, incluyendo cifras superiores a 1,05 millones bpd durante el primer semestre y hasta 1,1 millones bpd en algunos meses posteriores.
Lejos de su producción récord
Esta producción sigue siendo muy inferior a los niveles históricos del país, cuando Venezuela llegó a producir más de 2,8–3 millones bpd a comienzos del siglo XXI.
Por estas razones, y pese a sus reservas, Venezuela no figura entre los diez principales productores de petróleo del mundo, y países como Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia han capitalizado gran parte de la cuota de mercado que dejó el país latinoamericano debido a su caída productiva.
Los principales clientes del petróleo venezolano son compradores asiáticos, incluyendo empresas y petroleras de China e India, aunque los destinos pueden variar según contratos comerciales y condiciones del mercado.
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