España ha reforzado su seguridad energética y su competitividad gracias a la rápida expansión de las energías renovables, pero necesita acelerar la electrificación del transporte, los edificios y la industria para reducir su dependencia de los combustibles importados y cumplir sus objetivos climáticos, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"Acelerar la electrificación puede desbloquear todos los beneficios del liderazgo español en energías renovables", asegura la AIE en su estudio publicado.
Entre 2015 y 2025, la participación de las renovables en la generación eléctrica española aumentó del 35% al 56%, mientras que las emisiones se redujeron aproximadamente un 20%, según la AIE.
"Estos logros se han visto impulsados por el sólido marco político energético y climático del país y su consolidado enfoque hacia una transición justa, que vincula la inversión en energías limpias con la creación de empleo, el desarrollo regional y la inclusión social", considera el organismo.
En el documento señala que la expansión de la capacidad renovable también ha contribuido a reducir los precios mayoristas de la electricidad y la dependencia del gas importado.
Sin el aumento de la generación renovable, las importaciones españolas de gas natural destinadas a producir electricidad habrían sido casi un 40 % superiores en 2024, lo que habría supuesto un coste adicional de 26.000 millones de dólares, señala la AIE.
La electrificación en España
Pese a estos avances, las importaciones todavía representaron cerca del 70% del consumo energético total de España en 2024, lo que evidencia, según el organismo con sede en París, la necesidad de extender la transición energética a otros sectores de la economía.
La electricidad representa actualmente el 25% del consumo final de energía del país, frente al objetivo del 35% para 2030, añade el informe de la AIE.
Constata, ademas, que la adopción del vehículo eléctrico sigue siendo limitada, especialmente en las flotas corporativas, mientras que los sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles continúan muy extendidos y la industria afronta elevados costes iniciales para acometer inversiones.
La AIE también advierte de que los impuestos, gravámenes y costes de acceso a las redes mantienen elevados los precios de la electricidad para los consumidores finales, mientras que los combustibles fósiles soportan una carga comparativamente menor.
El organismo considera que un reequilibrio de los precios de la energía podría incentivar la electrificación de hogares y empresas y mejorar la competitividad industrial, siempre que se proteja a los consumidores vulnerables.
Entre las medidas adoptadas por España, la AIE destaca la eliminación del impuesto sobre la producción de electricidad en 2026.
Redes eléctricas y almacenamiento
El organismo constata igualmente que España ha puesto en marcha reformas para impulsar el almacenamiento energético y adaptar las normas de funcionamiento de las redes a la creciente participación de fuentes renovables, pero considera que una combinación más equilibrada de energía eólica, solar y tecnologías híbridas contribuirá a reforzar la seguridad y la resiliencia del sistema eléctrico.









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