BBVA Research asegura que "las crisis geopolíticas no desencadenan automáticamente transiciones energéticas", pero sí "aceleran la diversificación cuando existen sustitutos económicamente viables".
Además, el servicio de estudios de la entidad expone que "los aumentos de precios por sí solos son insuficientes, ya que la dinámica de la transición depende también de la percepción del riesgo de suministro, del grado de desarrollo tecnológico y de las respuestas de política pública".
BBVA Research hace esta reflexión en el informe 'Geopolitically Driven Energy Crises and Low-Carbon Diversification', en el que analiza cómo las tensiones geopolíticas influyen en la evolución del sistema energético global. El documento examina la relación entre episodios de crisis internacionales, precios del petróleo y cambios estructurales en la matriz energética.
BBVA Research señala que los precios del petróleo han mostrado aumentos pronunciados en momentos de crisis geopolíticas, como el embargo petrolero de 1973-1974, la revolución iraní de 1979 o la guerra del Golfo de 1990. Estos episodios, según el estudio, reflejan cambios en el entorno de riesgo energético global.
"Lo que parece impulsar la diversificación estructural no es el nivel del precio del petróleo al contado, sino la percepción de un riesgo sostenido de interrupciones en el suministro", señalan los autores. Así, la entidad indica que las crisis aumentan la probabilidad esperada de futuras disrupciones y modifican los incentivos de inversión a largo plazo en tecnologías alternativas.
Los combustibles fósiles
El documento también analiza la evolución histórica del sistema energético y asegura que a pesar de las crisis recurrentes, los combustibles fósiles han mantenido un peso estructural elevado en el suministro mundial de energía primaria. Según el informe, esta persistencia refleja la naturaleza intensiva en capital e infraestructuras de los sistemas energéticos, que evolucionan por lo tanto de forma muy inercial.
El análisis identifica dos periodos de descenso sostenido en la participación de los combustibles fósiles: tras las crisis de finales de los años setenta y desde mediados de la década de 2000. En el primer caso, expone que el cambio estuvo impulsado principalmente por la expansión de la energía nuclear; mientras que en el segundo, asegura que la expansión de las energías renovables se ha visto favorecida por la reducción de costes de tecnologías como la solar y la eólica.
"Cuando las tecnologías alternativas están suficientemente desarrolladas y pueden escalarse el aumento del riesgo asociado a los combustibles fósiles acelera su difusión; cuando no lo están, la diversificación sigue siendo limitada", señalan los autores del informe.
Por último, el estudio identifica tres canales a través de los cuales los episodios geopolíticos influyen en la evolución del sistema energético: el aumento de la incertidumbre y del riesgo percibido sobre el suministro, la redirección de la innovación y la inversión hacia tecnologías sustitutivas, y las políticas públicas orientadas a reforzar la seguridad energética y la diversificación de fuentes.





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