El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha avisado de la posibilidad de un conflicto mundial si se no reabre el Estrecho de Ormuz, y ha descartado la posibilidad de un cambio en el modelo energético "en el medio plazo".
Lo ha dicho durante su participación en la 41 Reunió Cercle d'Economia, que se celebra desde el lunes hasta el miércoles en el Palau de Congressos de Catalunya, en una mesa redonda junto al presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y en la que ha explicado que en 50 años, el peso de los combustibles fósiles apenas ha evolucionado de un 83% a un 81% del total, mientras que el consumo de energía se ha duplicado.
"El modelo no va a cambiar, porque si en 50 años no hemos sido capaces de cambiar la matriz energética, en los próximos 50 tampoco lo hará, por más que desde las voces europeas se hable de la electrificación como la solución. No va a ser la solución en el medio plazo", ha dicho Brufau.
Preguntado por la posibilidad de que exista un riesgo de suministro por el cierre del Estrecho de Ormuz, ha explicado que aunque en el corto plazo se ha actuado "ágilmente" --con cambios en los flujos y rutas--, la pérdida de una media de 10 millones de barriles al día desde el inicio del bloqueo, "si en algún momento no se soluciona, sí que puede haber problemas".
Al hilo de esto, ha vaticinado posibles escenarios como mayor inflación, estanflación, subidas en los tipos de interés, incrementos en el coste de capital y crisis alimentarias.
La neutralidad tecnológica para Repsol
Brufau ha afirmado que Europa está mostrando "señales positivas" para el futuro y ha celebrado el objetivo de que el peso de la industria en el PIB aumente de un 14% a un 20%, pero ha destacado la importancia de respetar la neutralidad tecnológica, en lugar de respetar únicamente la tecnología vinculada a la electrificación, y permitir a las empresas competir en igualdad de condiciones.







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