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Carbon Tracker insta al gobierno brasileño a apostar por la electrificación del transporte

Considera que la adopción acelerada de vehículos eléctricos en Brasil podría ahorrar hasta 250.000 millones de dólares en combustibles fósiles hasta 2050

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Un nuevo análisis de Carbon Tracker destaca a los combustibles para el transporte importados como una fuente creciente de riesgo para la seguridad económica y energética de Brasil y concluye que la adopción acelerada de vehículos eléctricos en Brasil podría ahorrar hasta un cuarto de billón de dólares en costos de importación de combustible hasta 2050. También reduciría las muertes por contaminación y evitaría miles de millones en daños climáticos durante ese período.

Vehículos eléctricos, centros de datos e hidrógeno cuadruplicarán la demanda energética de Brasil para 2060
Un análisis reciente de Aurora revela perspectivas estratégicas sobre la demanda y cómo las tecnologías emergentes podrían reformular los patrones históricos en Brasil.

En 2024, Brasil gastó casi 10.000 millones de dólares estadounidenses en importaciones de diésel y gasolina. Bajo un escenario de continuidad de las tendencias actuales (business as usual), los costos anuales de importación podrían superar los 30.000 millones de dólares para 2050, aumentando la presión sobre la balanza de pagos y las finanzas públicas.

En contraste, una transición acelerada hacia los vehículos eléctricos (VE), en particular la adopción de vehículos eléctricos a batería (BEV, por sus siglas en inglés), evitaría el consumo de 7.700 millones de barriles equivalentes de petróleo (BOE) para mediados de siglo. Este cambio generaría aproximadamente 250.000 millones de dólares en ahorros acumulados por importaciones de combustibles fósiles.

La continuidad en la venta de vehículos con motores de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés) genera costos económicos, sanitarios y climáticos a largo plazo. Además, Brasil planea expandir su capacidad de producción y refino de crudo, lo cual será costoso y enfrenta riesgos estructurales derivados de la caída de la demanda de petróleo y la volatilidad de los precios, poniendo en peligro los retornos fiscales futuros.

Mientras que la dependencia de los vehículos ICE es cada vez más cara y arriesgada, el reajuste estructural del mercado automotriz mundial está reduciendo rápidamente los riesgos para la inversión en BEV.

China facilita el camino

La rápida expansión de la capacidad manufacturera en China ha contribuido a reducir los costos de las baterías en más de un 80 % desde 2013. Los menores costos, el mayor acceso a los mercados y el fortalecimiento de las cadenas de suministro están creando oportunidades para que economías emergentes como Brasil se beneficien de la transferencia tecnológica y de las cadenas regionales de valor, impulsando la producción y las ventas nacionales de BEV.

Nueve de cada 10 vehículos eléctricos vendidos en Brasil en el primer semestre de este año fueron fabricados por empresas chinas
Las ventas alcanzaron casi 55.000 unidades en la primera mitad de 2024, o el 5,3% de todas las ventas de coches nuevos durante el semestre.

Brasil está bien posicionado para liderar esta transición, gracias a una red eléctrica de bajo carbono, abundantes recursos minerales para baterías y una sólida industria automotriz nacional. La electricidad ya es significativamente más barata que la gasolina, lo que hace que los vehículos eléctricos sean competitivos en costos para los consumidores, y se espera que la demanda de BEV aumente de forma acelerada a medida que se materialicen esos ahorros en combustible. La adopción del sistema de combustible flexible (mezcla de etanol y gasolina) en las últimas décadas ha reducido las importaciones de petróleo, pero no ha eliminado la dependencia de los combustibles fósiles en el transporte; la electrificación sigue siendo la mejor vía para lograr seguridad energética a largo plazo, menores costos y una descarbonización total.

Otros beneficios

Además de los beneficios económicos, la electrificación ofrece importantes beneficios para la salud pública en Brasil. La reducción de contaminantes atmosféricos nocivos, como las partículas finas (PM2.5) y los óxidos de nitrógeno (NOx), podría evitar aproximadamente 1.400 muertes prematuras y generar unos 500 millones de dólares en ahorros acumulados en salud hasta 2050, aliviando la presión sobre los sistemas públicos de salud. Carbon Tracker estima que la reducción de las emisiones del transporte también permitiría evitar al menos 75.000 millones de dólares en daños económicos relacionados con el clima para 2050, incluidos daños a la infraestructura por fenómenos meteorológicos extremos, pérdidas de productividad y afectaciones al rendimiento de los cultivos vinculadas al cambio climático.

Ben Scott, autor del informe y director de Demanda Energética en Carbon Tracker, afirma: “En Brasil, como en el resto del mundo, el costo de la transición hacia los vehículos eléctricos es considerablemente menor que el costo de no actuar. Brasil ya ha transformado con éxito su sistema de combustibles en dos ocasiones: primero con el etanol en la década de 1970 y luego con el combustible flexible en los años 2000. Un salto decisivo hacia los vehículos eléctricos hoy podría asegurar la resiliencia económica, la sostenibilidad ambiental y la competitividad global de Brasil durante las próximas décadas”.

El informe insta al gobierno brasileño a implementar una política coordinada de BEV para desbloquear beneficios económicos, ambientales y estratégicos. Asimismo, recomienda aumentar la inversión en la electrificación del transporte, aprovechando la oportunidad política para que Brasil se convierta en un líder mundial de la transición energética.

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