Durante años, la lenta expansión de la infraestructura de carga ha representado una de las principales barreras para la adopción masiva de la movilidad eléctrica en España, dejando a muchos usuarios con dudas sobre la autonomía real en trayectos largos y frenando el ritmo de ventas de vehículos eléctricos. Sin embargo, poco a poco estos cargadores van llenando los diferentes corredores de todo el mundo.
En España, a diciembre de 2025, el país contaba con unos 49.771 puntos de recarga pública operativos, un hito que refleja un crecimiento del 10% interanual pero que aún arrastra problemas como más de 13.000 puntos instalados sin activar y una concentración en urbes como Madrid o Cataluña. Esta lentitud histórica ha contrastado con el boom de ventas de coches eléctricos, que superaron las 200.000 unidades en 2025, evidenciando cómo la falta de red ha condicionado la confianza de los conductores.
A pesar de superar los 20.000 puntos previstos por el PNIEC para 2025, el 70% sigue siendo de baja potencia (menos de 22 kW), lo que obliga a esperas eternas y no resuelve el miedo a quedarse tirado en carretera. Los cargadores rápidos (8.200 unidades, 16,5% del total) y ultrarrápidos (3.100, 6,2%) crecen a un ritmo del 61% anual, pero la burocracia (con plazos de activación de hasta nueve meses) y la cobertura desigual en zonas rurales mantienen viva esa barrera estructural. Solo con inversiones continuas, como los más de 1.290 millones ya destinados, se podrá igualar a líderes europeos y convertir la recarga en algo tan sencillo como repostar gasolina.
Qué es ElectricFish y qué propone
Se pueden cargar varios coches manteniendo la potencia pico. ElectriFish
Además, la saturación de la red eléctrica en áreas urbanas complica las conexiones de alta potencia, mientras que los a los costes de instalación (a menudo superiores a los 50.000 euros por punto ultrarrápido) disuaden a inversores privados sin incentivos más agresivos. Pero todo eso podría estar a punto de cambiar con la última novedad presentada en el CES de Las Vegas 2026.
ElectricFish es una startup californiana especializada en soluciones de recarga rápida con almacenamiento energético integrado, pensadas para desplegarse en puntos existentes como gasolineras o hubs logísticos. Su nueva plataforma Turbo Charge gira en torno a un equipo denominado 400Squared, un cargador DC ultrarrápido que combina dos puntos de recarga de hasta 400 kW con una batería LFP de 400 kWh en el mismo módulo.
La idea es sencilla pero potente: en lugar de exigir a la gasolinera una brutal potencia contratada, el cargador usa su propia batería como “pulmón” energético para entregar picos de hasta 400 kW a los coches, mientras se alimenta de la red a potencias mucho más modestas. Así, se reduce de forma drástica la complejidad de la instalación y se evita la típica pesadilla de obras civiles, centros de transformación o refuerzos de línea.
Cómo funciona
Integra una batería de 400 kWh de LFP-ElectriFish
El corazón del sistema es un módulo compacto que integra una batería de aproximadamente 400 kWh de química LFP, refrigerada y diseñada para ciclos intensivos, y dos tomas de corriente continua capaces de suministrar hasta 400 kW cada una, dependiendo del vehículo y las condiciones. Durante la sesión de carga, la mayor parte de la energía procede de la batería interna; después, el equipo se recarga lentamente desde la red con una demanda que se sitúa en torno a 30 kW, es decir, entre una décima y un tercio de lo que exigiría un cargador rápido convencional.
Este planteamiento permite que la infraestructura se conecte a acometidas que hoy ya existen en muchas estaciones de servicio, sin necesidad de grandes ampliaciones de potencia. A cambio, el coste se desplaza desde la obra eléctrica hacia el propio equipo, que integra toda la electrónica de potencia y el almacenamiento energético en una unidad prefabricada que se entrega prácticamente “llave en mano”.
Con una alta potencia, se espera que las paradas puedan llegar a ser de unos 10 minutos. ElectriFish
Una de las claves del proyecto está en los números. La compañía asegura que sus unidades pueden desplegarse en un plazo de 4 a 6 semanas, con un impacto mínimo en la operación diaria de la gasolinera. Para facilitar la adopción, la startup propone un modelo de reparto de ingresos: el propietario de la estación aporta el espacio y una conexión eléctrica modesta, mientras ElectricFish asume el coste del hardware y la instalación y después comparte los ingresos de la recarga con el negocio anfitrión. Esto elimina la barrera de inversión inicial para estaciones independientes, que suelen quedarse fuera de los planes de despliegue de grandes redes de recarga por la elevada inversión que requieren.
Además, la compañía ha diseñado el servicio pensando en la lógica de una gasolinera: estancias muy cortas y alta rotación de vehículos. Con potencias pico de hasta 400 kW, el fabricante habla de sesiones de 8 a 10 minutos en las que un conductor puede recuperar alrededor de 290 kilómetros, dependiendo del modelo de coche y de su estado de carga. El sistema está igualmente preparado para trabajar en condiciones exigentes: una de las primeras unidades se instaló en el campo de pruebas de Hyundai en California y ha mantenido potencias pico de carga durante un verano con temperaturas de tres dígitos en Fahrenheit.
Apoyo de Hyundai
Hyundai ha mostrado su interés en este proyecto. ElectriFish
El planteamiento de ElectricFish apunta directamente a uno de los grandes cuellos de botella de la movilidad eléctrica en Estados Unidos: la existencia de amplias regiones con apenas cargadores rápidos, especialmente en estados del interior como Kansas, Nebraska, las Dakotas, Montana o Wyoming. Aprovechar las más de 150.000 gasolineras repartidas por el país para desplegar cargadores ultrarrápidos sin necesidad de grandes obras abre una vía rápida para cubrir estos desiertos de recarga.
La propuesta ya ha llamado la atención de Hyundai Motor Group, cuyo brazo de innovación abierta ZER01NE Ventures ha incorporado a ElectricFish a su cartera de startups apoyadas. La presencia del cargador en el campo de pruebas de Hyundai y su exhibición en ferias como CES refuerzan el mensaje de que las grandes automovilísticas buscan aliados tecnológicos capaces de acelerar la infraestructura sin depender únicamente de inversiones públicas.
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios