Este es el plan de CATL para sus baterías de sodio
El mayor fabricante mundial de baterías prevé que entre 10.000 y 20.000 vehículos eléctricos incorporen este año sus baterías de iones de sodio, una tecnología llamada a complementar al litio en coches urbanos, flotas y mercados de clima frío
Hablar del coche eléctrico ha sido hacerlo del litio, sobre todo si nos referíamos a sus baterías. En cualquier conversación en la que surgía dicho término, de seguido se hablaba de precios, autonomía, costes de producción o dependencia industrial. Y es que la química de las baterías ha marcado el ritmo de la electrificación tanto dentro de los propios coches, como de la industria.
Por eso, desde hace no tanto, empiezan a escucharse igualmente cánticos en favor de otras materias más económicas, menos agresivas medioambientalmente hablando y con una mayor densidad energética. Este es el caso del sodio, un compuesto en el que CATL, el mayor fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos, ya lleva tiempo trabajando y que ahora quiere lanzar de manera masiva al mercado.
Tanto es así, que la empresa china acaba de anunciar que prevé que entre 10.000 y 20.000 coches eléctricos incorporen este año sus baterías de iones de sodio. Cierto es que supone un volumen todavía pequeño si se compara con los millones de eléctricos que se venden en China, pero que resulta más que suficiente para poner esa primera piedra en el camino.
¿Por qué el sodio interesa ahora?
Antes de nada, hay que tener en cuenta un aspecto: las baterías de sodio no van a sustituir de golpe a las de litio, ni parecen estar llamadas a ocupar el lugar de las químicas más densas en modelos de gran autonomía y altas prestaciones. Pero sí pueden resultar interesantes para ser equipadas en coches urbanos, vehículos de acceso, flotas, almacenamiento estacionario y mercados donde el frío penaliza mucho a las baterías LFP convencionales.
El sodio es abundante, barato y está menos expuesto a las tensiones geopolíticas que rodean al litio, el níquel o el cobalto. También permite reducir dependencia de algunos materiales críticos y suavizar la volatilidad de precios, una cuestión que vuelve a ganar importancia cada vez que el litio repunta en los mercados internacionales.
La tecnología tiene además una ventaja técnica concreta: su comportamiento en frío. Según ha confirmado CATL, sus baterías de sodio están siendo desarrolladas para trabajar a temperaturas de hasta-20 ºC o -30 ºC, un rango especialmente relevante en regiones del norte de China, Europa septentrional o mercados donde el invierno reduce de forma notable la autonomía y la capacidad de carga de muchos eléctricos.
Ese punto puede parecer secundario en países como España, pero no lo es para una tecnología que aspira a escalar de verdad. Si una batería ofrece menos coste, buena seguridad y mejor resistencia al frío, puede tener sentido en vehículos que no necesitan autonomías récord, pero sí un funcionamiento estable durante todo el año.
Naxtra: la apuesta de CATL para llevar el sodio al coche
CATL
Con todo, el nombre propio que ha puesto CATL sobre la mesa ha sido el de Naxtra. La batería de sodio desarrollada por el gigante chino es capaz de alcanzar una densidad energética de hasta 175 Wh/kg, una cifra que la acerca a las baterías LFP actuales y permite pensar en aplicaciones mucho más ambiciosas que las de hace apenas unos años.
La primera gran aplicación llegará junto a Changan, con un turismo eléctrico equipado con baterías de sodio que debe alcanzar el mercado a mediados de 2026. CATL habla de autonomías superiores a 400 kilómetros en las primeras aplicaciones, con la posibilidad de llegar más adelante a rangos de 500 a 600 kilómetros conforme avance la cadena de suministro y mejore la integración de la tecnología.
El almacenamiento estacionario, el otro gran campo de pruebas
Pero ojo, porque la apuesta de CATL por el sodio no se limita exclusivamente al sector del automóvil. La compañía también ha anunciado un sistema de almacenamiento energético con baterías de sodio cuyas primeras entregas en China están previstas para este mes de septiembre, con un despliegue global a partir de 2027. Además, Reuters ha informado de un acuerdo de suministro de 60 GWh de baterías de sodio para almacenamiento energético durante tres años.
El almacenamiento estacionario permite probar escala industrial, durabilidad, control térmico, costes y cadena de suministro antes de trasladar esa experiencia al vehículo eléctrico. Para CATL, el sodio tiene sentido en ambos mundos. En almacenamiento, porque el coste y la disponibilidad de materiales son fundamentales. Dentro del sector del automóvil, porque puede ayudar a crear eléctricos más asequibles o más resistentes al frío sin depender siempre de las mismas materias primas.
La llegada de las baterías de sodio al automóvil no debe leerse como una revolución inmediata. Nadie debería esperar que todos los eléctricos sean mucho más baratos de un día para otro, ni que esta química resuelva por sí sola los problemas de coste, autonomía o infraestructura. Lo interesante está en que abre una vía para diseñar coches eléctricos más ajustados a usos reales.
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