Atrás parece haber quedado el tiempo en el que la transición hacia el coche eléctrico daba la sensación de irregularidad. Los frenazos comerciales, los problemas derivados de las exportaciones, las ayudas públicas o los industriales, así como un debate permanente sobre si el mercado estaba realmente preparado para este tipo de coches, provocaban cierto estancamiento. Sin embargo, desde el final de 2025 y, sobre todo, en lo que llevamos de 2026, los datos dibujan un escenario bien distinto, con la sensación de que los modelos cero emisiones empiezan a consolidarse de verdad dentro del mercado europeo.
Las últimas cifras publicadas por ACEA, la patronal europea de fabricantes, reflejan precisamente ese cambio de tendencia. Las matriculaciones de coches eléctricos de batería crecieron un 37,7% en abril respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando las 200.117 unidades en el conjunto de la Unión Europea.
El dato resulta especialmente significativo porque ya no se trata únicamente de un crecimiento elevado en términos absolutos, sino de una cuota de mercado que empieza a acercarse claramente a niveles estructurales. Entre enero y abril, los eléctricos puros acumulan ya 746.899 matriculaciones y representan el 19,7% del mercado europeo, frente al 15,3% que registraban hace apenas un año. En otras palabras: casi uno de cada cinco coches nuevos vendidos en Europa ya es completamente eléctrico.
La gasolina pierde importancia
Gasolina.EP
Ahora bien, más allá de la fotografía mensual, lo realmente llamativo es observar cómo está evolucionando el mercado en relación a las tecnologías. Los híbridos (ligeros o autorrecargables) continúan siendo la opción más demandada dentro del Viejo Continente, con una cuota del 38,2% en los cuatro primeros meses, al tiempo que la gasolina y diésel siguen perdiendo peso a una velocidad cada vez más evidente.
ACEA señala que las matriculaciones de modelos de gasolina cayeron un 16,3% en abril, mientras que el diésel retrocedió otro 17,1%. El contraste con el crecimiento de eléctricos e híbridos enchufables empieza a mostrar un cambio mucho más profundo de lo que parecía hace apenas dos o tres años.
China gana presencia
Geely cierra el primer trimestre con más de 709.000 coches vendidos a nivel mundial.Geely
Otras de las derivadas que sobresalen de los datos publicados por ACEA está directamente relacionada con el avance de las marcas chinas en Europa. Ya ha dejado de ser incluso novedad que fabricantes como BYD o grupos como Chery sigan creciendo con una enorme rapidez. En el caso de BYD, incrementó sus matriculaciones un 114,5% durante abril hasta superar las 27.000 unidades, mientras que Chery llegó a dispararse más de un 300%.
La situación empieza a resultar especialmente delicada para algunos grupos europeos porque buena parte del crecimiento eléctrico actual ya no está siendo capitalizado exclusivamente por fabricantes tradicionales del continente.Tesla, por su parte, también logró recuperar parcialmente terreno en abril con un crecimiento cercano al 46%, aunque sigue perdiendo parte del dominio que había mantenido durante los últimos años frente al auge de nuevos competidores.
Los incentivos siguen teniendo mucho peso
Aunque la electrificación avanza cada vez más por pura dinámica de mercado, las ayudas públicas continúan desempeñando un papel importante. ACEA ya venía señalando durante el primer trimestre que buena parte del crecimiento estaba apoyándose en nuevos programas de incentivos y ventajas fiscales introducidos o revisados en distintos países europeos.
De hecho, algunos de los mercados que más están creciendo en eléctricos durante 2026 son precisamente aquellos donde las ayudas se han reforzado recientemente. A destacar especialmente los casos de Italia, Francia y Alemania, con incrementos muy importantes en matriculaciones eléctricas durante los primeros meses del año.
Eso explica también por qué el debate sobre las subvenciones sigue siendo tan sensible dentro de la industria. Aunque el coche eléctrico gana competitividad progresivamente, buena parte del sector sigue considerando que retirar incentivos demasiado rápido podría ralentizar el cambio tecnológico.
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