Movilidad

China propone a los fabricantes ser más ‘circulares’ empleando más materiales reciclados

China activa un plan estatal para que las automotrices incorporen más materiales reciclados como acero, plásticos y baterías en sus vehículos, impulsando la economía circular y la sostenibilidad en un mercado dominado por los eléctricos

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Imagina un mundo donde los coches viejos no terminan olvidados en desguaces, sino que sus piezas se convierten en modelos relucientes y de nueva factura. Eso es lo que busca China con su último movimiento regulatorio. A finales de 2025, las autoridades económicas e industriales del país lanzaron el “Plan de Acción para la Promoción de la Aplicación de Materiales Reciclados”, un documento que pone el foco en sectores clave como la automoción.

Este no es un capricho pasajero. Con el boom de los vehículos eléctricos en el gigante asiático y que ya representan más de la mitad de las ventas globales, el gobierno ve en el reciclaje una forma de asegurar suministros estables de materias primas críticas, como el litio o el cobalto, sin depender tanto de las importaciones. El plan insta a los fabricantes a integrar acero, aluminio y plásticos reciclados en carrocerías, estructuras internas y componentes no vitales, siempre que cumplan estándares técnicos.

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Lo interesante es cómo se extiende a toda la cadena. No solo se trata de fabricar con lo viejo, sino de desmantelar mejor los vehículos al final de su vida útil para recuperar más materiales. Las autoridades quieren elevar las tasas de recuperación y estandarizar procesos, creando lazos entre desguazadores, recicladores y plantas de producción.

El rol clave de las baterías

La Blade Battery de BYDBYD

Si hay un área que brilla en este plan, son las baterías. Con millones de eléctricos circulando por sus carreteras, las baterías usadas se acumulan rápido. El gobierno pide sistemas más robustos para recolectarlas y reutilizar sus componentes en nuevas unidades, alineándose con normativas previas de responsabilidad extendida del productor (EPR). Por ejemplo, se exigen tasas de recuperación del 98% para níquel, cobalto y manganeso, y 90% para litio.

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Empresas como CATL ya lideran con filiales dedicadas al reciclaje que podrían valorar el mercado en 240 millones de euros para 2030. Esto no solo reduce residuos, sino que baja costes y emisiones, clave para los objetivos de carbono neutral para 2060. Pero no todo es color de rosa. Históricamente, la calidad irregular de los materiales reciclados ha frenado su adopción. Por eso, el plan incluye certificaciones, trazabilidad y estándares para garantizar que un plástico reciclado de un salpicadero viejo sea tan fiable como uno virgen.

Cadenas de suministro más integradas y eficientes

BMW

El corazón del plan late en la colaboración. Marcas como BYD o SAIC deben unirse a otras empresas dedicadas al reciclado o a proveedores para formar circuitos cerrados. Imagina un flujo: un coche eléctrico se desarma, su acero se funde de nuevo para fabricar nuevos chasis, sus plásticos reviven en tableros y sus baterías se descomponen para alimentar las siguientes generaciones.

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China ya recicla 255 millones de toneladas de chatarra de acero al año, pero quiere más centros de procesamiento y mejoras tecnológicos para escalar. Esto beneficiará no solo al automóvil, sino a aparatos electrónicos o material textiles. En paralelo, se fortalecen incentivos fiscales y plataformas de seguimiento digital, inspirados en planes previos como el de Gestión Integral de Residuos Sólidos. El resultado: menos presión sobre minas globales y una industria más resiliente ante fluctuaciones de precios.

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