Política energética

China rechaza la etiqueta de "alto riesgo" de la UE para sus tecnologías energéticas

La Comisión Europea ha anunciado restricciones a proyectos financiados con fondos comunitarios que utilicen onduladores procedentes del gigante asiático

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China ha rechazado la etiqueta de "alto riesgo" aplicada por la Unión Europea (UE) a sus tecnologías energéticas y acusó a Bruselas de adoptar medidas "discriminatorias" contra productos chinos, después de que la Comisión Europea anunciara restricciones a proyectos financiados con fondos comunitarios que utilicen onduladores procedentes del gigante asiático.

En un comunicado publicado por el Ministerio de Comercio, Pekín ha asegurado que la UE ha designado "por primera vez" a China como un supuesto país de alto riesgo "sin pruebas reales" y advirtió de que la decisión dañará la confianza mutua y la cooperación económica y comercial entre ambas partes.

La cartera afirmó además que las restricciones europeas podrían generar riesgos de "desacoplamiento y ruptura de las cadenas de suministro", al tiempo que acusó a Bruselas de vulnerar las reglas del mercado y los principios de competencia justa.

China y la etiqueta europea de tecnologías energéticas

Según el comunicado, las medidas no solo perjudicarán a las empresas chinas, sino también a la propia UE, al afectar su transición verde y su seguridad energética.

La reacción china se produce después de que Bruselas anunciara esta semana que excluirá de la financiación comunitaria a proyectos energéticos que empleen onduladores chinos, al considerar que presentan riesgos en materia de ciberseguridad y dependencia estratégica.

Los onduladores, también conocidos como inversores, son dispositivos utilizados para transformar corriente continua en corriente alterna y desempeñan un papel central en infraestructuras como instalaciones solares, parques eólicos, sistemas de almacenamiento energético o redes eléctricas.

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La Comisión Europea justificó la decisión por motivos de seguridad económica y afirmó que proveedores de países considerados de alto riesgo podrían generar vulnerabilidades en infraestructuras críticas europeas.

China, que concentra alrededor del 80% del suministro global de este tipo de equipos según datos citados por la propia UE, instó a Bruselas a retirar las medidas y aseguró que seguirá evaluando su impacto sobre las empresas chinas y sobre las cadenas industriales entre ambas partes.

La nueva fricción se suma a otras tensiones recientes entre China y la UE en ámbitos como los vehículos eléctricos, las tecnologías limpias, la contratación pública o las políticas industriales ligadas al impulso del "made in Europe".

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