La prohibición del gas SF6 en los equipos eléctricos, aprobada por la Unión Europea en 2024, marca un hito en el camino hacia un sistema energético más sostenible y alineado con los objetivos de descarbonización. Se trata de una respuesta dada al reto del cambio climático, pero también de una oportunidad para modernizar los equipos de media y alta tensión con soluciones más innovadoras y eficientes.
La adopción de tecnologías sin SF6 no solo reduce las emisiones directas de gases de efecto invernadero, sino que también aborda las emisiones de Alcance 3, procedentes de toda la cadena de valor. Estas emisiones, que incluyen el transporte, el desmantelamiento de productos y otros procesos, representan más del 70% de las emisiones totales de carbono, por lo general, de una corporación. En el sector eléctrico las emisiones derivadas del uso del SF6 al final de la vida útil de los equipos son especialmente significativas.
El impacto del SF6
El hexafluoruro de azufre (SF6), que posee un potencial de calentamiento global 23.500 veces mayor que el CO2, ha sido durante años una opción eficiente para la industria, pero su elevado impacto ambiental exige un replanteamiento inmediato de su uso. Aunque su uso en otros sectores ya estaba restringido, en la industria eléctrica se mantenía como una excepción debido a la falta de alternativas viables. Ahora, gracias a los avances tecnológicos, este panorama ha cambiado.
El pasado 30 de marzo, el Parlamento Europeo votó a favor de una nueva normativa más estricta sobre el uso de los gases fluorados, entre ellos el SF6 que encontramos en muchos equipos eléctricos. A efectos prácticos, esto obligará progresivamente a las redes de distribución eléctricas a instalar celdas de media tensión sin SF6, ya que este gas estará prohibido a partir del 1 de enero de 2026 para equipos de hasta 24 kV y a partir del 1 de enero de 2030 para equipos de hasta 52 kV. Estas disposiciones hacen referencia a todo equipo nuevo que se suministre para instalación nueva o existente, tanto para una sustitución como para una ampliación.
Esta decisión se enmarca en los objetivos de la UE de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr la neutralidad climática para 2050. La Comisión Europea calcula que su Reglamento sobre gases fluorados ahorraría el equivalente a 310 millones de toneladas de CO2 hasta 2050, es decir, la misma cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se produjeron en España en 2019.
Debemos tener en cuenta que el sector eléctrico es una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que es fundamental que este sector sea líder en la mejora de la sostenibilidad. Sin duda, eliminar de los equipos eléctricos el SF6 es clave para conseguir estos objetivos.
Tecnología sostenible y colaboración en ecosistema
Las tecnologías sin SF6 no solo son una respuesta a la normativa, sino una herramienta clave para avanzar en la descarbonización. Estas innovaciones, como las soluciones basadas en aire puro, permiten a las empresas eléctricas y a los usuarios industriales sustituir el SF6 sin comprometer el rendimiento, la seguridad o la fiabilidad. Por ejemplo, las celdas de media tensión de Schneider Electric pueden eliminar el equivalente a hasta 75.000 kg de CO2 por instalación, ofreciendo una ventaja competitiva a las empresas comprometidas con la sostenibilidad.
La digitalización también juega un papel esencial en esta transición. Los nuevos equipos sin SF6 están diseñados para integrarse en redes inteligentes, lo que permite una monitorización y control en tiempo real, optimizando el rendimiento y reduciendo el riesgo de fugas. Herramientas digitales, como Resource Advisor o Zeigo Activate de Schneider Electric, permiten a las empresas medir y gestionar sus emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los equipos, garantizando la trazabilidad y el cumplimiento de las normativas regulatorias. Este enfoque digital no solo contribuye a la sostenibilidad, sino que también ofrece beneficios económicos, al mejorar la eficiencia operativa y reducir los costes de mantenimiento.
La transición hacia tecnologías sin SF6 requiere un esfuerzo coordinado entre fabricantes, distribuidores y usuarios finales. Iniciativas como el Zero Carbon Project demuestran que la cooperación en la cadena de suministro no solo acelera la innovación tecnológica, sino que también facilita la reducción de emisiones y fortalece el liderazgo corporativo en un mercado cada vez más enfocado en la sostenibilidad.
Las compañías eléctricas deberán actualizar los requerimientos para las inversiones en los equipos de distribución y adoptar soluciones conformes a las nuevas normativas, mientras que los fabricantes están llamados a liderar con innovaciones sostenibles. En este contexto, los servicios de modernización que aprovechan componentes existentes y minimizan el impacto ambiental, como los enfoques basados en la circularidad, son más relevantes que nunca.
Un futuro libre de SF6
La transición hacia tecnologías libres de SF6 es un componente esencial de la estrategia climática. Su eliminación es una oportunidad estratégica para avanzar hacia un modelo energético más sostenible, innovador y circular, para reimaginar el sector eléctrico y su impacto en el planeta.
El momento para actuar es ahora: la implementación de tecnologías libres de SF6, combinada con soluciones digitales avanzadas, marca el comienzo de una nueva era en la que sostenibilidad e innovación van de la mano para construir un futuro más limpio y responsable.
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