El cambio de hora y la llegada del frío aumenta el consumo doméstico un 8,2%, según un estudio de Gana Energía que sitúa los mayores incrementos a las 19.00 y las 20.00 horas, mientras el máximo diario de las 21.00 horas apenas varía.
El ajuste del reloj coincide con una transición estacional que puede aumentar las necesidades de iluminación y calefacción pero el efecto sobre la factura depende del consumo y del precio contratado.
El cambio de hora de cara al invierno, que se efectuará este año del sábado 24 al domingo 25 de octubre, se produce cuando los días se acortan, bajan las temperaturas y puede aumentar las necesidades energéticas de los hogares lo que lleva a preguntar si sirve para ahorrar en la factura de la luz.
En este contexto, el análisis de la compañía registra un aumento del consumo del 8,2% a las 19.00 horas en los días posteriores al paso al horario de invierno, que a las 20.00 horas supone una subida del 5,8%. Sin embargo, el máximo diario sigue situándose a las 21.00 horas y apenas varia un 0,4%.
Los resultados muestran un incremento "especialmente acusado" en las horas previas al pico nocturno, según la compañía, que matiza que no se puede atribuir exclusivamente al cambio de hora, pero sí aporta una referencia para entender cómo evoluciona el consumo durante una época en la que cambian la luz natural disponible, las temperaturas y las rutinas domésticas.
El invierno cambia las necesidades del hogar, ya que al atrasar el reloj, el amanecer y el anochecer pasan a producirse una hora antes según la hora oficial. Para quienes mantienen sus horarios cotidianos, esto puede suponer disponer de menos luz natural al volver a casa y necesitar iluminación antes durante la tarde, según el estudio que añade que a ese ajuste se suma el acortamiento estacional de los días y la llegada del frío.
El cambio de hora y la factura
Pasar más tiempo en casa y utilizar la calefacción eleva la demanda energética del hogar, aunque su repercusión sobre la factura eléctrica depende de los hábitos y del equipamiento de cada vivienda.
Por eso, el debate sobre el ahorro asociado al cambio de hora debe distinguirse de la evolución estacional del consumo. Que un hogar utilice más energía al acercarse el invierno no demuestra, por sí solo, que el ajuste del reloj ahorre o deje de ahorrar.









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