El Gobierno obligará a los operadores de telecomunicaciones a reforzar la resiliencia energética de sus redes móviles tras el apagón eléctrico total del 28 de abril de 2025, que provocó la caída progresiva de la telefonía móvil y evidenció la vulnerabilidad de unas infraestructuras consideradas críticas para la seguridad y el funcionamiento del país.
Según ha adelantado el diario Expansión, el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, dirigido por Óscar López, ultima un Real Decreto sobre seguridad y resiliencia de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas que exigirá a Telefónica, Orange, Vodafone y Digi dotar de sistemas de respaldo energético a las antenas que proporcionan cobertura al 75% de la población española.
La nueva normativa establecerá que las estaciones base móviles deberán contar con baterías u otros sistemas de respaldo capaces de garantizar un mínimo de cuatro horas de funcionamiento en caso de interrupción del suministro eléctrico. El objetivo es que esta capacidad esté plenamente desplegada antes de finales de 2029 o principios de 2030, es decir, en un plazo de tres años desde la entrada en vigor del real decreto.
La medida supone una rebaja respecto a las primeras intenciones del Ejecutivo, que contemplaban exigir cobertura de respaldo para el 85% de la población. El proyecto inicial del real decreto establecía que la red de acceso móvil debía garantizar cuatro horas de operatividad para ese porcentaje de ciudadanos. Sin embargo, el Ministerio ha reducido el umbral al 75% tras las alegaciones presentadas por el sector.
Fuentes del sector consideran que este recorte permitirá aliviar significativamente el impacto económico de la medida. Con el nuevo objetivo, cada operador tendrá que instalar baterías en unas 10.700 torres, frente a las cerca de 12.800 que serían necesarias para alcanzar una cobertura del 85%. La reducción de unas 2.100 infraestructuras, equivalente al 16%, rebajaría la inversión media por red desde más de 70 millones de euros hasta alrededor de 60 millones, sin contar los costes posteriores de gestión, mantenimiento y sustitución de las baterías.
Reforzar la seguridad ante emergencias
El futuro real decreto se enmarca en una estrategia más amplia para reforzar la seguridad y la continuidad de las comunicaciones electrónicas ante emergencias, desastres naturales o incidentes de ciberseguridad. El texto considera esenciales las redes de telecomunicaciones y las infraestructuras digitales asociadas, y obliga a los operadores a elaborar planes específicos de contingencia para distintos escenarios, entre ellos apagones eléctricos, inundaciones, incendios, terremotos o ciberataques.
Además, la norma establece diferentes niveles de protección para las infraestructuras críticas. Las instalaciones consideradas esenciales de primer nivel deberán garantizar una autonomía mínima de 24 horas; las de nivel intermedio, de 12 horas; y el resto de las infraestructuras, de al menos cuatro horas. También prevé que estas instalaciones tengan prioridad en la reposición del suministro eléctrico y en el acceso a combustible durante situaciones de emergencia.








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