El temor a interrupciones en rutas clave como el mar Rojo y el estrecho de Ormuz ha hecho que el barril de petróleo brent vuelva a subir y cinco meses después del inicio de la guerra en Irán acumula un alza cercana al 34 % y roza los 97 dólares.
Aunque este viernes cayó un 3,88 % al cierre de la sesión, hasta 96,78 dólares, el barril de referencia en Europa se paga exactamente un 33,5 % por encima de los 72,48 dólares en los que cotizaba la víspera del estallido del conflicto el pasado 27 de febrero.
En lo que va de julio el crudo se ha encarecido un 32,95 % respecto al mes anterior, cuando la paz parecía inminente y estaba en 72,92 dolares. Sin embargo, el incremento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán de las últimas semanas han hecho que repunte.
Solo el pasado jueves, el brent subió un 7 %, por encima de los 100 dólares por primera vez desde finales de mayo.
El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, subió ese mismo jueves hasta 92,19 dólares, pero terminó la semana en 89,31 dólares, un 33,25 % más que antes de la guerra.
El gas natural TTF, con el megavatio/hora en 63,04 euros al cierre de la semana, está en máximos desde el pasado enero y a tan solo 6 euros del récord histórico que registró en la sesión del 19 de marzo, cuando superó los 69 euros.
Volviendo al petróleo, a pesar del repunte de julio por la tensión en Oriente Medio, el brent se encuentra lejos del máximo histórico de 118,35 dólares de finales de marzo, aunque en la sesión del 30 de abril se llegó a disparar a 126,41 euros.
Hasta ahora, la mayor preocupación de los inversores se centraba en el estrecho de Ormuz, por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo del mundo, sin embargo, los últimos acontecimientos elevan el riesgo sobre el paso marítimo de Mandeb, que enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén, en el océano Índico.
El brent en el entorno de los 100 dólares
De confirmarse una escalada sostenida en el mar Rojo, el equilibrio entre oferta y demanda se podría tensionar aún más en un momento en el que la capacidad mundial de producción de combustibles sigue siendo limitada y los márgenes de refino permanecen en niveles elevados.







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