El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a secretario general de la ONU, Rafael Grossi, cree que el sistema internacional de seguridad nuclear ha alcanzado "progresos impresionantes" desde el accidente de Chernobyl, hace ahora 40 años, aunque alerta de que "persisten riesgos en un contexto global más polarizado".
"Se han hecho progresos impresionantes en materia de seguridad nuclear. Hoy es intrínsecamente más segura, más controlada y más transparente que en el pasado", afirma Grossi en una entrevista con EFE tras presentar esta semana en Nueva York su candidatura a la secretaría general de Naciones Unidas.
El diplomático argentino subraya que, tras el accidente de Chernobyl, la comunidad internacional reforzó de forma significativa los estándares de seguridad: "Ha habido una mejora sustancial en los sistemas, en los procedimientos y en la manera de abordar la seguridad nuclear", asevera.
Además, recuerda que el desarrollo de la cultura de seguridad en el sector ha sido uno de los principales avances de las últimas décadas, porque "los países han aprendido a compartir información y a establecer mecanismos de cooperación que antes no existían".
Grossi argumenta igualmente que la percepción global de la energía nuclear ha cambiado de forma notable, incluso en el contexto del cambio climático.
"Hoy, incluso países en desarrollo y conferencias climáticas que antes eran reticentes reconocen la necesidad de la energía nuclear como parte del mix energético", indica.
Después de Chernóbil
"Hubo un tiempo en que la energía nuclear era un tabú. Ahora se reconoce como una opción necesaria para la descarbonización y la estabilidad energética", agrega.
Sin embargo, avisa de que el principal desafío actual no está tanto en la seguridad operativa de las centrales como en el entorno geopolítico.
"El problema hoy no es tecnológico, sino político", dice, y enfatiza que "un mundo más polarizado hace que algunos países se planteen, por primera vez en mucho tiempo, si su abstención nuclear sigue siendo una garantía suficiente de seguridad".
Para el director del OIEA, esa tendencia podría tener "implicaciones graves" para el régimen global de no proliferación.
"Un mundo con más armas nucleares no sería un mundo más seguro, todo lo contrario", asegura.
Asimismo, insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación internacional y evitar que las tensiones actuales debiliten los mecanismos de control y verificación nuclear.
"Si algo demostró Chernóbil es que las fallas en seguridad nuclear tienen consecuencias globales, y esa lección sigue plenamente vigente hoy", señala.







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