La crisis energética desatada por la guerra de Irán, con el cierre del estrecho de Ormuz, llevará a los gobiernos a revisar sus estrategias de seguridad del suministro, reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles y apostando de manera decidida por las energías renovables, lo que afectará a los mercados petroleros, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"El jarrón está roto, el daño está hecho; será muy difícil recomponerlo", ha asegurado el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en declaraciones a 'The Guardian', recogidas por Europa Press, donde advierte de esto tendrá "consecuencias permanentes" para los mercados energéticos mundiales durante los próximos años.
En este sentido, el directivo turco anticipa que, como consecuencia de la crisis actual, se modificará la percepción del riesgo y la fiabilidad del suministro y los gobiernos "revisarán sus estrategias energéticas".
Impulso significativo
De este modo, espera que habrá un impulso significativo a las energías renovables y la energía nuclear, y una mayor transición hacia un futuro más electrificado. "Esto afectará a los principales mercados de petróleo", ha avisado.





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