España y Portugal pueden reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 99% para 2040, diez años antes de lo que plantean los planes de la Unión Europea (UE). Esta es la conclusión principal a la que llega 'Energía para vivir mejor: un modelo suficiente, eficiente y 100% renovable en 2040 para la Península Ibérica', el informe que Greenpeace ha presentado este lunes.
"No contamos con nuclear y no contamos con captura y almacenamiento de carbono. (...) Y nos mantenemos dentro de los límites y con un sistema energético muy electrificado, pero que igualmente consigue cubrir la demanda 24 horas sobre 24, 365 días del año, sin apagones", ha explicado la coordinadora del informe, Sara Pizzinato.
Para elaborar este modelo, la ONG ecologista ha contado con el Instituto de Futuros Sostenibles de la Universidad de Sídney (Australia). A través de este trabajo, apuesta por reducir la demanda de energía mientras garantiza el acceso a los servicios energéticos como un derecho básico y universal.
De esta manera, ha incidido en que hay que reducir la demanda de energía en un 39% con respecto a los niveles de 2025. A su juicio, esto se consiguiría repartiendo esfuerzos en rebajar la demanda un 12% en la industria, un 25% en la edificación y un 72% en el transporte.
"El primer resultado rápido de bajar 39% la demanda y cubrir el 100% con renovables es que nos quitamos los combustibles fósiles de encima. En 2040. En 2030, ya el carbón. En 2035, la nuclear. Y en 2040, gas y petróleo. (...) Es que lo caro, lo que demostramos que es lo caro, es seguir enganchados los combustibles fósiles", ha recalcado Pizzinato.
Con este objetivo en mente, la organización ecologista ha propuesto reducir en un 36% los vuelos para 2040 eliminando todos los vuelos que tienen alternativa en tren rápido y los 'jets' privados. Asimismo, ha abogado por ciudades "más compactas", donde haya más servicios de transporte público y en las que las distancias que uno necesita recorrer en el día a día disminuyan.
"Estas son medidas claves para poder reducir un 16% la demanda de energía, la demanda de movilidad de kilómetros y personas que se mueven hasta 2040", ha indicado.
Más allá de ello, los ecologistas han propuesto apostar por el producto local, lo que según ellos permitiría llegar a reducir "en un 10%" la movilidad de mercancias y por la electrificación de un "70%" del parque de vehículos en el país.
España y Portugal
A su vez, el informe aconseja reformar energéticamente las viviendas que ya existen para descarbonizar el sector. Con ello, cree que la demanda de energía en los edificios viviendas y comerciales se podría reducir en un 25% (y en un 20% en Portugal).
A su vez, recomienda medidas como la reducción de la producción de acero, cemento y química para conseguir rebajar en un 12% la demanda de energía en la industria. Por esta parte, también ha indicado que, cuando no sea posible la electrificación, los combustibles fósiles se pueden sustituir por fuentes de energía renovables.
Por otro lado, Greenpeace avisa de que el despliegue de centros de datos y de inteligencia artificial (IA) en España podría hacer aumentar la demanda en un 6%. En este sentido, recalca la necesidad de que toda la demanda nueva de energía sea cubierta con renovables adicionales y que se contribuya a la flexibilidad del sistema eléctrico.
Asimismo, defiende que haya una priorización "clara" a la hora de dar los accesos a la red eléctrica. "Si, por ejemplo, en el mismo nudo compiten para la misma demanda la electrificación de un pueblo y un centro de datos, para nosotros debería ser prioritaria la electrificación de los usos renovables", ha precisado Pizzinato.
Ahorro
La investigación defiende un despliegue renovable ordenado en la Península Ibérica, compatible con la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria y democrático e incide en que la transición energética "es muchísimo más barata que la inacción y supone una mejora de bienestar".
Además, destaca que el potencial solar y eólico en España y Portugal supera "en más de diez veces la demanda prevista para 2050" incluso "excluyendo de su implementación a zonas protegidas, de alta a máxima sensibilidad ambiental y toda superficie útil agraria".
Por esta parte, explica que el escenario propuesto ahorraría "25.000 millones de euros anuales en inversiones en generación de electricidad y calor, así como en costes de combustibles", en comparación con un escenario en el que se siguiesen con las políticas actuales.
Entre otras cosas, también apunta a las posibilidades en el sector de los minerales críticos si se aplican de suficiencia y de reciclaje de alta eficiencia. "Por ejemplo, la demanda de litio en 2040 se multiplicaría por 3,7 veces respecto a hoy", ha indicado.
España y los combustibles fósiles
La directora ejecutiva de Greenpeace España, Eva Saldaña, ha instado a hacer esta "transformación" energética desde el respeto a la biodiversidad, al territorio y a los materiales, impulsando un sistema en el que la participación ciudadana no sea "una nota al pie", sino que "el eje" en el que se sostenga.
"El 2040 puede parecer que está muy lejos, pero cuando tienes que hacer una transformación estructural, pues es mañana mismo", ha avisado.
Con este informe, la ONG ecologista pide al Gobierno que lleve a cabo un plan de salida de los combustibles fósiles para 2040, que sea beneficioso para toda la ciudadanía, que fije un calendario de objetivos por sectores en línea con lo demostrado en la investigación. Además, le insta a llevar a la Cumbre de Santa Marta (Colombia) un compromiso firme para liderar el abandono global de los combustibles fósiles.
Al margen de ello, le reclama la ordenación del despliegue de energías renovables excluyendo las zonas protegidas y de máxima sensibilidad ambiental así como priorizando las zonas de baja sensibilidad y los proyectos comunitarios; y que acabe con las ayudas y subvenciones fósiles, ineficientes y dañinas.









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