La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha advertido de que el potente ciclo de entrada de nuevos generadores fotovoltaicos en España no es sostenible en un contexto de una caída sostenida de los precios recibidos y un aumento de los vertidos, y ha vaticinado una fuerte caída de la entrada de esta generación a partir de 2027.
En la segunda edición del Observatorio para el seguimiento de los indicadores del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) a 2030, trabajo realizado por el profesor Diego Rodríguez, el 'think tank' señala que el avance de la instalación de nueva potencia renovable para la generación eléctrica ha seguido pivotando de modo casi exclusivo en la capacidad fotovoltaica, "que casi multiplicó por diez en 2025 la entrada de potencia eólica" y alcanzó un máximo histórico.
No obstante, el autor considera que este ritmo de expansión de la fotovoltaica será difícilmente sostenible en los próximos años, en un contexto marcado por la caída de los precios capturados por la generación fotovoltaica, el aumento de los vertidos y "la creciente incertidumbre sobre la rentabilidad de nuevos proyectos".
El boom fotovoltaico en España
A este respecto, subraya que el precio medio capturado en 2025 ya se sitúa en el umbral de rentabilidad de muchos proyectos fotovoltaicos y, en ese sentido, prevé "una fuerte caída de la entrada a partir de 2027".
En el caso de la generación eólica, el documento señala que sigue "muy alejado" de los objetivos del PNIEC, y ve "clave" mejorar la agilidad en la tramitación administrativa de los proyectos, tanto de nuevos parques como, muy particularmente, de la repotenciación de los existentes.
Respecto al almacenamiento, ve un retraso acusado, aunque Fedea espera un cierto avance en el despliegue de baterías a partir de 2026, si bien considera que este "llega tarde para cumplir los objetivos previstos".
En lo que se refiere a los gases renovables, el trabajo cree que el despliegue del hidrógeno renovable se sitúa "muy por debajo de las expectativas iniciales".
Así, a pesar de la existencia de un volumen relevante de proyectos que han recibido ayudas públicas, la falta de demanda firme y la incertidumbre regulatoria están retrasando las decisiones de inversión, por lo que el autor vaticina que se estará muy lejos del objetivo en capacidad de electrolización establecido para 2030.
Por el contrario, cree que la evolución del biogás y del biometano es más favorable, aunque en ambos casos su peso en el sistema energético sigue siendo muy reducido.








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