Ignacio Blanco
Miles de trabajadores de Bélgica inundaron este martes las calles de Bruselas y paralizaron servicios clave con una huelga nacional contra una serie de medidas sociales de austeridad del Gobierno federal que afectan a salarios, pensiones o gasto público, en un contexto de "grave crisis energética" por la guerra en Irán.
Se trata de la décima manifestación convocada por las organizaciones sociales en el último año y medio, cuando arrancó el plan de movilización sindical contra el Ejecutivo del nacionalista flamenco Bart de Wever, que ha promovido un goteo de recortes sociales con los que pretende reducir déficit y deuda para lograr un ahorro de 9.200 millones de euros para 2029.
Entre bengalas, humo, petardos, silbatos y bocinas, los sindicatos han cargado especialmente contra la reforma de las pensiones que se votará mañana en la Cámara federal y que incluye, entre otras cosas, una penalización del 5% anual en las prestaciones a quienes se jubilen de forma anticipada.
"Esto significa que podrían perder casi un 25 % si se jubilan cinco años antes. En Bélgica hay muchas personas próximas a la edad de jubilación que padecen alguna enfermedad, y ahora se les denegará la pensión", declaró a EFE la secretaria general de uno de los sindicatos convocantes, FGTB-ABVV, Florence Lepoivre, que cuantifica en 100.000 el número de manifestantes asistentes.
Pero también expresaron su rechazo a la reforma laboral que congela la indexación de los salarios conforme a los precios, "sin diálogo social" con el Gobierno.
"Y hoy, con una grave crisis energética debido a la guerra en Ucrania, pero también a la guerra de (el presidente de EEUU, Donald) Trump en Irán, los precios están subiendo. Y normalmente, los salarios deberían seguir la misma tendencia", agregó.
"Sí hay dinero, solo necesitamos destinarlo donde corresponde"
De Wever dijo hace un mes en que su Ejecutivo, conformado por cinco partidos, no propondría más medidas de alivio económico ante esa carestía energética porque, según dijo, "no hay dinero".
"Eso es incorrecto. Sí hay dinero disponible, solo necesitamos destinarlo donde corresponde", refutó la representante sindical, que denunció que el país dedica cada año "52.000 millones de euros a las empresas, que es diez veces más de lo que se destina a las prestaciones por desempleo", y que ha elevado su gasto en defensa "a costa de la seguridad social".
"También está el problema de que gravamos mucho a los trabajadores y muy poco a las empresas, y los más ricos pagan muy pocos impuestos", añadió.
Mujeres e inmigrantes, afectados por las reformas
Los protestantes se han organizado en grupos laborales (trabajadores del transporte, educadores o artistas, entre otros), pero también en colectivos sociales, con la presencia de agrupaciones de mujeres o de inmigrantes: los más afectados, según Lepoivre.







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